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Fragmento de El Día Del Watusi, de Francisco Casavella


—¿Quieres que te diga lo que cuenta la canción?
—Sí.
Ballesta encendió un cigarro, esperó a que la canción finalizase y volviera a empezar. Enfático, anunció:
—«Con el tiempo». Canta: Léo Ferré.

Exhaló el humo. El tal Ferré repitió una vez más lo que yo hasta entonces había tomado como lamento funerario. Lo que luego resultó ser: tampoco hacía falta aprender tanto idioma. Sobre la voz francesa, Ballesta recitaba:
—«Con el tiempo todo se va. Se olvida el rostro y se olvida la voz. Cuando el corazón ya no late, no vale la pena ir a buscar más lejos. Hay que dejar las cosas como son y están muy bien. Con el tiempo, con el tiempo todo se va. El otro, al que se adoraba, al que se buscaba bajo la lluvia… El otro, al que se adivinaba a la vuelta de una mirada, entre palabras, entre líneas y entre los polvos de una promesa maquillada, que se va hacia la noche… Con el tiempo todo se aleja. Con el tiempo. Con el tiempo se va, todo se va, aún los más bellos recuerdos tienen pinta de cosa de trapería en los estantes de la muerte el sábado por la noche, cuando la ternura se va completamente sola. Con el tiempo. Con el tiempo se va, todo se va. El otro, a quien se le daban viento y joyas, por quien se hubiera vendido el alma por unos céntimos. Ante el que uno se arrastraba como se arrastran los perros. Con el tiempo se va. Todo va bien. Con el tiempo todo se va. Se olvidan las pasiones y se olvidan las voces que decían bajito con palabras de la gente pobre: “No vuelvas tarde. Sobre todo, no cojas frío”. Con el tiempo todo se va, y uno se siente encanecido como un caballo agotado. Y uno se siente catalogado en el azar. Y uno se siente muy solo quizá, pero tranquilo. Y uno se siente ridículo por los días perdidos. Entonces, de verdad, con el tiempo, ya no se ama».
Se hizo el silencio. El silencio continuaba entre un tráfago de vehículos que se antojaba distante. El silencio seguía cuando la canción volvió a empezar.
—Apaga —me dijo Ballesta.

Obedecí. Miré por el espejo retrovisor. Ballesta parecía a punto de llorar. «¡Este hombre está muy mal!», deduje. En aquel tiempo no sabía, porque estaba aprendiendo, lo voluble, el taimado equilibrio de los caracteres sentimentales: a tanta crueldad, tanto lloro; a tanta impotencia, tanto regocijo. En aquel tiempo, porque aprendía a ser un hombre más, no era sino un crío hecho de solipsismo y sueños de saldo, con tara, como la ropa que nunca más me pondría. Por eso odiaba a Ballesta cuando se cachondeaba de mí; por eso le admiraba cuando me abría un cauce de conocimiento con su divergente erudición; por eso le temía casi siempre y me asombraba verle tan expuesto a no sé qué nostalgia o pena camino de la Bolsa.




"The Rat", Haruki Murakami







Os voy a dar un consejo gratis. 
Como se suele decir, los consejos son incómodos de escuchar (leer), pero beneficiosos de seguir. (Esta frase la acabo de leer en "Cuentos de cabecera" de Osamu Dazai, un autor del que sólo había leído "Ocho escenas de Tokio" y que he redescubierto gracias al magnifico y muy recomendable "El Japón de Murakami" de Carlos Rubio).
A lo que iba, el consejo:
Si aún no habéis leído estas cuatro novelas de Haruki Murakami y tenéis intención de hacerlo, que sea en este orden: Escucha La Canción Del Viento, Pinball 1973, La Caza del Carnero Salvaje y por último Baila, baila, baila.
Ahora bien, si ya las habéis leído, lo más probable es que no haya sido en este orden, así que os recomiendo leerlas otra vez todas del tirón. YO HE DISFRUTADO COMO NUNCA.


Febrero 2016, segunda lectura de Baila, baila, baila:


Bien, he empezado el año leyendo "Escucha La Canción Del Viento y Pinball 1973", las dos primeras novelas de Haruki Murakami y que por fin han aparecido en español. Sigo sin comprender porque era tan reacio el autor a que se publicaran. Son muy importantes para mí porque son la génesis del universo murakamiano, y, por supuesto, porque son la primera y segunda parte de la serie "The Rat" (aquí traducida a veces como "Ratón" y otras como "El Rata", tenemos problemas también con la traducción del nombre del gato, en unas es "Boquerón" y en otras "Sardina", así como con el nombre del camarero chino que regenta el bar, Yei o Jay dependiendo del traductor).
Me he visto obligado a leer toda la serie, releyendo "La Caza del Carnero Salvaje" por tercera vez y "Baila, baila, baila" por segunda. He de deciros una cosa, leerlas por separado y en distinto orden no es lo mismo. He disfrutado mucho, hasta el punto de mejorar la valoración que había hecho de cada una de ellas y votar por el conjunto, al que doy cinco estrellas. 
En mi opinión creo que debería aparecer una edición de las cuatro novelas en un sólo volumen. Debería titularse "El Rata". Deberían revisarse y corregir ciertos fallos tanto de traducción como de documentación. Y debería encargarse sólo una persona de esa traducción, alguien como Lourdes Porta.
A Murakami le voy a perdonar todo. Me ha dado tantas horas de sosiego, entretenimiento, en fin, lo que pido a esos momentos que destino a la lectura, que no puedo castigarle aunque cometa algún error flagrante. 
El narrador y protagonista de la historia, que empieza con "Escucha La Canción Del Viento", sigue con "Pinball 1973", continúa con "La Caza del Carnero Salvaje", y que no puedo decir que termina con "Baila, baila, baila", porque seguramente es el mismo que encontramos en muchas otras novelas posteriores de Murakami en las que el narrador no tiene nombre (ahora no voy a leerme toda sus novelas de nuevo para averiguarlo, pero seguro que volveré a ellas en algún momento); nos lleva de viaje no sólo por Japón y su cultura, no sólo nos da a conocer discos de jazz y recetas culinarias, sino que también nos conduce por oscuros pasadizos, por lo más profundo de nuestra intimidad, por anhelos y frustraciones que nos hacemos propias, por esos sentimientos que aletargados hacía tiempo que no recorríamos.

- Ya es de día - susurré.


David Bowie



Felices los que son felices

Hoy ha salido a la venta el nuevo trabajo de El Último de la Fila. Sí, aunque pueda parecer un recopilatorio, que no lo es, para mí es su nuevo trabajo y así debería ser considerado por todo el mundo.
Esta mañana no he podido esperar más y he convencido a Silvia para que me adelantara el regalo de Navidad (mi impaciencia infantil se ha visto reforzada por Magali cuando me ha dicho que hoy era el día universal del niño, y es que no logro acostumbrarme aún a ser adulto).
Así que sin pensarlo mucho me he acercado a la única tienda de discos que tenemos en Terrassa, en Hdscollectors y, con sumo gusto, he desembolsado 36€, un precio bastante razonable teniendo en cuenta lo que contiene la caja Historia de una banda (autobiografía sónica).
Voy a parecer un fan histérico, lo sé, me da igual, lo soy. Llevo horas sintiendo una emoción enorme. El Último de la Fila nos ha brindado un regalo brutal, tengo los sentimientos a flor de piel; rememorar esos conciertos (y fueron tantos, pero tantos, qué locura, y yo era tan joven...) no tiene precio.
Hay que tener en cuenta que empecé a seguir a este grupo cuando iba a octavo de EGB, y que gracias a un compañero en FP me aprendí todas las canciones de Los Burros. Luego llegaron los conciertos, que como ya he dicho fueron muchos, primero con los amiguitos de la adolescencia y más tarde con los de la edad más adulta (aunque aún era un pimpollo), pero recuerdo con especial cariño los que vimos en Zeleste con Paco.

Debo hacer una pausa, en serio, en estos momentos mientras tecleo esta entrada escucho al mismo tiempo uno de los dos discos en directo y soy incapaz de concentrarme.

En 1991, un servidor trabajaba en una tienda de discos en Vic. Tenía entonces dieciocho años. Un día estaba agachado bajo el mostrador ordenando novedades cuando mi compañero de trabajo, Xavi, me dijo que acababa de entrar un cliente y que si lo podía atender. Me sorprendió porque nunca me había pasado un cliente de esa manera y lo más raro era que él no estaba atendiendo a nadie en ese momento. Cuando me levanté me encontré delante a Manolo García, un cliente excepcional. Xavi conocía mi afición por El Último de la Fila, fue muy generoso por su parte, como ahora cuando Neymar le pasa el balón a Suárez pudiendo ser él quien logra el gol. Recuerdo que le vendí en cassette los Use Your Illusion I y II de Guns N' Roses y el Shepherd Moons de Enya. Yo intenté esconder mi admiración por él, no le pedí autógrafo alguno ni le conté que era un fan que se desgañitaba cantando sus canciones en la habitación con el volumen de mi equipo a todo trapo, en trayectos en coche, tren etc. yendo con amigos, o cuando trabajaba en la radio y me dedicaba temas a mí mismo, o cuando cantaba en la ducha y sobre todo en sus conciertos. Pero sí le comenté que entonces todavía se vendían mucho los discos de Los Burros, y aquello le dejó algo sorprendido, no sabía que aún se reeditaban.
Esta vez han grabado de nuevo canciones de Los Burros (Kloruro Sódiko) para esta caja, para esta edición especial que es una auténtica delicia. Se han reunido de nuevo, algo que parecía totalmente improbable, han remasterizado el primer disco de Los Rápidos (con dos canciones más de regalo inéditas: SIN RUMBO y TAXI), han grabado un disco nuevo de Los Rápidos (Pienso Luegoexisto) con 12 canciones y, por primera vez, aparecen oficialmente dos discos en directo de la gira del 95, más cuatro temas en directo de la gira del 93 y la reinterpretación en estudio de AVIONES PLATEADOS, SARA y LLANTO DE PASIÓN.
Cinco CD's dentro de una caja acompañada de un libro con fotografías, letras de las canciones... un autentico lujo para coleccionistas. Pero es con las grabaciones de los conciertos donde más me emociono, donde aparece la piel de gallina, los ojos a punto de desbordarse. Mis canciones favoritas están ahí, en concierto: COSAS QUE PASAN, LA RISA TONTA, INSURRECCIÓN, LOS ÁNGELES NO TIENEN HÉLICES, A VECES SE ENCIENDE, CANTA POR MÍ, UVA DE LA VIEJA PARRA, MAR ANTIGUO, CUANDO EL MAR TE TENGA y un largo etcétera donde sólo echo de menos (de momento) NO ME ACOSTUMBRO.

Gràcies Silvia, Gracias Manolo y Quimi, gracias, gracias, gracias.

Mi emoción es comparable al seguidor que ve como su equipo de fútbol llega a la final de champions; incluso me atrevería a decir que aún más.


Morrissey en Barcelona (mis sensaciones del concierto y sobre las posteriores críticas)

Han sido muchos años de espera, demasiados. Disco tras disco anhelaba una gira que pasara por Barcelona. Quería ver un concierto de Morrissey. Sólo de él. No tener que ir a un festival donde del cartel sólo me interesara un artista. No me gustan los festivales, y, puestos a elegir, prefiero los conciertos en una sala pequeña.
Así que... deseo concedido.
Ojalá la sala hubiese sido aún más pequeña. Ojalá hubiese tocado más canciones (ojo que no digo otras, sino más). Ojalá el precio de la entrada hubiese sido más barata. Ojalá hubiese venido antes cuando yo brincaba y tenía mejor memoria... Ouija board, ouija board, would you help me?


Amo a Morrissey, amo a The Smiths. Pero no soy de los que el pasado viernes 10 de octubre tuvieran la esperanza de recuperar el tiempo perdido, de escuchar en directo los grandes éxitos de Moz -con o sin Marr- no. Yo fui a ver a Morrissey, a escuchar su voz en directo, su manera de cantar las erres y me daba igual el repertorio porque todo me gusta y ya nada importa. A estas alturas de la película prefiero ver a mis artistas favoritos haciendo lo que les viene en gana y no lo que se espera de ellos.
¿Que el disco nuevo es aburrido? ¿Perdón? En "World Peace Is None of Your Business" hay 18 temazos y con cada nueva escucha gana en matices. ¿Que prácticamente todo el concierto fue la presentación de este nuevo trabajo? Pues no, menos de la mitad de las canciones que pudimos disfrutar pertenecían a "World Peace Is None of Your Business", pero es que ese era el disco que venía a presentar, así que no entiendo tanta pataleta.
Me da la sensación que un sector de la crítica se ha puesto de acuerdo en tildar de mediocre a Morrissey, eso sí, cuando lo comparan con lo que hizo hace más de treinta años, con la banda de pop alternativo más grande que jamás ha existido. Y si no es eso se empeñan en volver otra vez a sus declaraciones siempre polémicas, sus salidas de tono o su sexualidad y, a ver, yo me pregunto ¿qué tiene todo eso que ver con su música o con sus directos? ¿Es un provocador? Sí, y qué, no le veo en ello nada malo, no vivo con él, no trabajo para él, soy un fan. Además me parece un tipo honesto y comparto con él la mayoría de sus opiniones. ¿Cuándo tendremos aquí a un artista que sea capaz de meterse con la monarquía en una canción o en una entrevista? ¿Cuántos de nuestros músicos han condenado las corridas de toros, el maltrato animal? ¿Quién es capaz de criticar ferozmente a nuestros políticos? Iván Ferreiro y su "Ciudadano A" me encanta, pero reconozcámoslo, es algo sutil.


Bueno, ahora tampoco voy a perder el tiempo en estas cuestiones, pero ¿alguien se ha planteado siquiera la posibilidad que debido a su estado de salud, su edad, o por coherencia, el orden de las canciones o la selección era precisamente para que el concierto resultara lo mejor posible?
Mi cuerpo aún tiembla al rememorar que por fin estuve cerca de uno de mis cantantes favoritos. Eso es lo que realmente me importa a mí.
Quizás, siendo sincero, se le hubiese podido pedir que tuviera en cuenta que más de veinticinco años esperándole era argumento de peso suficiente como para que nos regalase algunos himnos. No digo que no. Un "Suedehead", un "Bigmouth Strikes Again" o incluso un más reciente "Irish Blood, English Heart" habrían hecho saltar por los aires al público como lo hizo con "Everyday is like sunday", pero por mi parte no le reprocho nada, me gustó el sonido, el grupo suena genial en directo y las canciones me gustan todas, ¿qué más puedo pedir? ¡Qué narices! Yo le doy un diez a "World Peace is None of Your Business" y un diez al concierto en el Club Sant Jordi de Barcelona.
Por cierto, la edición limitada del CD viene con seis temas extra que, a mi parecer, la mayoría son mucho mejores que las mejores canciones del disco en su edición normal con sólo doce cortes, y del que sí deseé oír en directo "One of our own", por poner un ejemplo.

En las camisetas que llevaban los músicos que acompañan a Morrissey podía leerse Lonely in Barcelona, en referencia obvia al lugar donde estaban tocando y a la letra de "The Bullfighter Dies". No sé si Morrissey estará al día sobre la prohibición de corridas de Toros en Catalunya (algo por lo que un servidor se siente muy orgulloso), aunque tampoco creo que sea negativo cuando canta esa frase en la canción; la podemos traducir como solo en Barcelona o aislado, o que somos los únicos en España en abolir eso a lo que muchos aún se empeñan en llamar cultura y que recientemente se ha declarado Patrimonio Histórico Cultural (pfffffffff). En fin, "The Bullfighter Dies" sonó estupendamente después del apoteósico inicio del concierto con el hit de The Smiths "The Queen is Dead", y cuando terminó gritó "The shame of Spain" (La vergüenza de España), algo con lo que no puedo estar más de acuerdo y no sólo por el tema de los toros.

Fotografía por Toni Rosado [toni@scannerfm.com]
Si nos ponemos nostálgicos admitiré que no me esperaba "Asleep", así que además de ser deliciosa, fue una agradable sorpresa. Igual que "Certain people I know" o "Trouble loves me" del álbum "Maladjusted" (1997) que he vuelto a escuchar varias veces después del concierto y me ha parecido mucho mejor de lo que recordaba.


Setlist, 18 temas en total:

8 temas del nuevo disco:

The Bullfighter Dies
Kiss me a lot
Earth Is the Loneliest Planet
World Peace Is None of Your Business
Neal Cassady Drops Dead
Istanbul
Kick the Bride Down the Aisle
I'm not a man

4 temas de The Smiths:

The Queen is dead
How soon is now?
Asleep
Meat is murder

1 versión:

To Give (The Reason I Live) de Frankie Valli

5 temas de diferentes discos de su carrera en solitario:

Your arsenal: Certain People I Know
Years of Refusal: I'm Throwing My Arms Around Paris
Maladjusted: Trouble Loves Me
Vauxhall and I: Speedway
Viva Hate: Everyday Is Like Sunday


Fotografía por Spinkies


Avenida de los Gigantes de Marc Dugain (un fragmento)


Ayer empecé esta novela de Marc Dugain y presiento que va a ser una muy buena lectura. Las primeras páginas ya me han entusiasmado y este fragmento me parece brillante. Quizá lo único con lo que muchos no van a estar de acuerdo es con lo que dice sobre la novela negra. Pero hay que leerlo teniendo en cuenta que quien lo dice es un asesino en serie.
Muy rápido me aventuro yo a pronosticar nada, a veces soy demasiado impulsivo. Peco de entusiasta, sobre todo cuando siento que lo narrado ya lo he pensado yo alguna vez y he sido incapaz de transmitirlo. 
Me encanta cómo habla de los libros, de los autores y de según que críticos. 
Espero poder escribir una buena reseña cuando lo termine, una a su altura. O tal vez, en el mejor de los casos, no podré reprimir de nuevo la tentación de compartir algunos fragmentos antes aquí.



–Los buenos críticos comprenden que el paseo del autor alrededor del tema es más esencial que la esencia del propio tema. Ahí radica el auténtico viaje de la literatura. Dígame, ¿qué interés tendría zamparse miles de páginas sólo por lo que debe ser dicho? He oído muchas bobadas sobre gente que no se lo merece. Al leer lo que Mary McCarthy o Henry Miller han escrito sobre Salinger, cuando sólo son capaces de leerlo al pie de la letra, dudo acerca de la pertinencia de sus juicios y llego a preguntarme si no se trata de la confesión de la mediocridad de sus propios escritos. ¡A veces me pone de un humor de perros! Y ya no digamos todo lo que he llegado a leer sobre Carver. Claro, ahora lo han puesto en el Panteón y a punto han estado de enterrarlo en la cripta familiar de Chéjov, pero yo estaba ahí cuando despotricaban de su minimalismo. Tuvo que morirse. Esa gente prefiere a las momias antes que a los seres vivos. A fin de cuentas, que hagan lo que les venga en gana, pero que no cuenten conmigo para las novelas negras, ¿está claro? Es un género menor, despreciable. Ni la novela negra más miserable es capaz de transcribir un diez por ciento de la realidad de la que habla.
Dice todo eso sin alzar la voz. Rara vez alza la voz. Sus cóleras estallan en una caja estanca. Cuando está encolerizado, es el único que lo sabe.


Ànima, de Wajdi Mouawad

"Els humans estan sols. Malgrat la pluja, malgrat els animals, malgrat els rius i els arbres i el cel i malgrat el foc. Els humans es queden fora. Han rebut la pura verticalitat en present, i tanmateix van, tota la vida, encorbats sota un pes invisible. Alguna cosa els esclafa. Plou: es posen a córrer. Esperen els déus i tanmateix no veuen els ulls dels animals que els miren. No senten el nostre silenci que els escolta. Tancats en la seva raó, la majoria no superaran mai la desraó, si no és al preu d'una il·luminació que els deixarà embogits i exsangües. El que tenen a les mans els absorbeix i, quan no hi tenen res, se les posen a la cara i ploren. Són així."


Ja han passat força dies des que vaig acabar de llegir Ànima i tanmateix encara estic intentant pair aquesta…, ho diré en majúscules, ENORME NOVEL·LA de Wajdi Mouawad. 
No només estic donant-li voltes a l’argument de la novel·la. No és només que m’hagi sorprès com està escrita (cada capítol està explicat per un animal, des del seu punt de vista, fins que arribes a les pàgines finals i et trobes una mena de llibre dins del llibre narrat per un humà). 
No es tracta de l’empatia que he sentit pel seu protagonista, en Wahhch Debch (un nom horrible quan en descobreixes la procedència), ni per la que he sentit per cadascun dels animals que van apareixent i tots els seus patiments (des d’una mosca i una aranya, passant per un ratolí, un gat, un gos o un llop, a més dels cavalls. Aquesta, la part dels cavalls, de les més angoixants). 

No és només que sigui colpidora ja des de la primera pàgina. Hi ha tantes coses que encara bateguen dins del meu cervell. Hi ha escenes, imatges, que dubto que mai pugui esborrar. Ja ho vaig dir a Twitter i ho torno a repetir aquí, si no plores llegint Ànima, és que no en tens; i és, sobretot a les parts on narra esdeveniments reals de la historia més recent, on em vaig quedar totalment col·lapsat, amb tremolors i temors, sense poder dissimular el nerviosisme que m’estava produint llegir i assabentar-me de tots aquells fets menyspreables que van ocórrer l’any 1982. Uns fets que van succeir en un any que no és gens llunyà, però en canvi en sabem i se’n parla tan poc d'ells, que podrien perfectament passar per ficció. Però no, no és cap ficció, és absolutament real i fa mal, molt mal, i no puc trobar cap mena d'explicació a res del que uns homes van ser capaços de fer aquell maleït setembre: la massacre duta a terme en el marc de la guerra del Líban a Sabra i Xatila. 
Així que se’m fa molt difícil recomanar aquest llibre tan i tan dur. Un llibre al que li he donat cinc estrelles de cinc a Goodreads. Un dels millors que he llegit en molts anys. Però pel que s’ha d’estar preparat, has de tenir estómac i ganes. En aquesta vall de llàgrimes només hem vingut a patir. 
Deu anys va trigar en Mouawad a escriure aquesta meravella i, segons he llegit al blog de l’Aramys, viaje alrededor de una mesa, la va reprendre a Barcelona després d’haver escrit tres capítols i abandonar el projecte durant dos anys.
Ja des de l’inici vaig pensar amb en Cormac McCarthy, amb els trets característics de l’escriptor estatunidenc i el seu estil dur sense contemplacions, mantenint la constant tensió al lector pàgina rere pàgina, fent que pensi, que necessiti consultar el diccionari i la enciclopèdia, narrant i educant alhora, llavors, cap al final d'Ànima, es fa tant evident l’empremta que quasi sembla un homenatge a “En la frontera”. Personatges solitaris, devastats, i contemplant les crueltats més abominables que pot arribar a cometre un ésser humà i, sobretot, el moviment, la desolació, cometre error rere error i errar, anar d’una banda a l’altra, buscant, fins i tot per tal d’esbrinar què és allò que un cerca. 

ÀnimaÀnima by Wajdi Mouawad
My rating: 5 of 5 stars

No li poso més estrelles perquè no n'hi ha més. Un 10. Encara em tremolen les mans, tinc imatges ben gravades i dubto que mai s'arribin a esvair.

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La traducció al català em sembla impecable, es respecten les parts escrites en anglès de l’original, només s’ha traduït el francès. Em sembla perfecte per posar-te en situació, però crec que hauria estat bé al final del llibre incloure aquestes parts traduïdes, no tothom ha estudiat anglès. També he trobat un petit detall que crec que trontolla tant a l’edició castellana com a la catalana, i en la meva opinió penso que caldria una nota a peu de pàgina aclarint que es tracta d'una broma que fa l’escriptor sobre la tonyina. A la versió en castellà diu “Compra atún porque el-atún-es-bonito", en català “Compra salmó perquè el salmó és molt bo”, i en francès, en l’original, hi diu “Tu achèteras du thon car le-thon-c’est-bon”. Com es pot veure cap de les tres frases diu exactament el mateix, i aquí de ben segur hi ha un doble sentit que ningú ens explica. Potser aquest acudit només l’entendran els canadencs o els francesos i suposo que té a veure amb alguna mena de campanya dels anys 70 per reactivar el consum de tonyina.




De Viquepèdia:

Wajdi Mouawad (Beirut, Líban, 16 d'octubre del 1968) és un escriptor, actor i director de teatre de nacionalitat canadenca d'origen libanès.
Va néixer a Beirut al si d'una família cristiana maronita. El 1977, els seus pares fugiren del Líban a París (França) a causa de la Guerra Civil Libanesa que va tenir lloc entre 1975 i 1990. Cinc anys més tard, el 1983, es van establir al Quebec.
Es va diplomar el 1991 a l'Escola Nacional de Teatre del Canadà. Del 2000 al 2004, va dirigir el Teatre de Quat'Sous de Mont-real i el 2005 fundà les companyies de creació "Au carré de l'hypoténuse", a França, i "Abé carré cé carré" a Mont-real amb Emmanuel Schwartz.
Assolí renom internacional després de l'èxit de la seva tetralogia Le sang des promesses (Forêts, Littoral, Incendies, Ciels), escrita i dirigida por ell.
El 2009, fou l'artista associat del Festival d'Avinyó occità, i rebé el Gran premi del teatre de l'Acadèmia francesa pel conjunt de la seva obra dramàtica. Del 2007 al 2012 fou director artístic del Teatre Francès al Centre National des Arts du Canada (Canada's National Arts Center) a Ottawa.[1]
El 2012 publica la novel·la Anima, traduïda al català i publicada com a Ànima per Edicions del Periscopi el 2014.

Mike Garson en Jamboree, 3/5/2014

Quién me lo iba a decir, quién podía sospechar que un sábado a las ocho de la tarde en la mítica sala Jamboree de Barcelona iba un servidor a sentir tantas emociones. Sabía a qué me enfrentaba, es decir, Mike Garson no es sólo el músico que más años ha estado en nómina con David Bowie, y no es que lo conozca sólo por esos quince álbumes con el duque blanco, ni tampoco se trata de la devoción enfermiza que siento por Lost Highway (aunque al inicio y final del film, en el tema I'm Deranged, suenen esas notas locas de piano que caracterizan su forma de tocar de manera improvisada y disonante), no, hay más, mucho más. Conocía alguno de sus trabajos en el terreno del jazz, también sus colaboraciones con Nine Inch Nails, y también que graba sus discos prestando mucha atención al sonido (una verdadera delicia para expertos audiófilos). Después de todo sólo se podía esperar algo bueno. Así que mi nerviosismo, mi impaciencia, iban en aumento, algo lógico y que precede a todos los conciertos a los que he asistido, pero que en esta ocasión era una sensación bastante más acentuada, como si presintiera lo que realmente fue, uno de los mejores que he vivido en muchos años.

Marinetta me avisó del concierto a través de Facebook (benditas redes sociales), a ella también le habían dado el toque por el mismo canal. La misma noche del concierto conocí a Román, el amigo que había informado a Marinetta del mismo, un músico genial además de una persona muy interesante. No dudé en comprarle su disco después del concierto de Mike Garson, que por cierto colabora en uno de los temas, y mantuvimos los tres, Marinetta, Román y yo, una de esas conversaciones tan gratas sobre música. músicos y tiendas de discos. El disco de Román se titula "Vía Láctea" y lo recomiendo encarecidamente a todos los que amen la música, no sólo por la participación en él de Garson. A mí me evoca a The Beatles, The Beach Boys, Pink Floyd, Gustavo Cerati, David Bowie..., y, aunque sean evidentes ciertas influencias, es un disco absolutamente original en el que descubres algo nuevo cada vez que lo pones.


El concierto estaba anunciado como David Bowie's pianist Mike Garson & friends. Con Garson al piano, Llibert Fortuny al saxo, Martin Leiton al contrabajo, Gergö Bor­lai a la batería y Theo Ryan al bajo. Unos amigos con los que apenas había ensayado, pero que demostraron ser grandes, muy grandes, con una capacidad para la improvisación que, al menos a mí, me llevó a un estado de sonrisa perpetúa, de movimiento de pierna en todas y cada una de las interpretaciones y emoción, mucha emoción. Por poner un ejemplo, cuando tocaron  Freedom jazz dance por poco me saltan las lágrimas, era como estar escuchando en directo a Herbie Hancock, Jaco Pastorius, Ron Carter, Tony Williams y John Coltrane, una mezcla del jazz de todos los tiempos en un sólo instante, Weather Report y Be Bop... yo qué sé, me estoy perdiendo con tantas comparaciones, pero que sí, brutal, una sensación como hacía décadas que no tenía.


Mike Garson empezó solo, con un tema de Bowie, Space Oddity, pero esa fue la única, a partir de ahí jazz por un tubo hasta que llegó el tema que cantó Theo Ryan y que era suyo, Reasons, algo más pop. Garson estuvo muy atento con el público presentando cada tema y a los amigos que iban subiendo al escenario. Además de Freedom jazz dance sonaron, con una calidad abrumadora para un directo, What is this thing ca­lled lo­ve, Blue ron­do à la turk de Dave Brubeck (sin duda junto Freedom jazz dance de lo mejor de la noche). También sonaron de su último disco Bésame mucho, Lu­llaby for our daugh­ters y Song for Bill (dedicada a Bill Evans), estas dos últimas composiciones propias.

Aún sigue en mi memoria, en mi piel, en mis piernas, el recuerdo intacto de un concierto que muchos coincidimos en considerar tan bueno que merecería continuación con la misma banda en discos o en una gira. Pero además fue un día especial por el magnífico encuentro con Marinetta y Román. Por cierto, todas estas fotos fueron tomadas por Marinetta, gràcies Marinetta dels meus camins per tot.

La Peixera, de Maiol de Gràcia Clotet

Encara estic digerint bona part d'aquesta novel·la. Una cosa és ben segura, no deixa indiferent. He patit força, de vegades he sentit nàusees, m'he fet moltes preguntes i gairebé totes han obtingut resposta. Per moments he reviscut sensacions de quan vaig llegir 1984 de George Orwell, altres de quan he llegit relats de Manuel de Pedrolo i fins i tot m'atreveixo a esmentar a Kafka o Haruki Murakami. Sigui com sigui estem davant d'una molt bona novel·la distòpica a la que desitjo moltes traduccions a altres idiomes per tal que la puguin gaudir molts més lectors.
Al meu cap, mentre llegia La Peixera, s'hi anava creant una banda sonora (una cosa sí que he trobat a faltar: música) i penso que hi escaurien força algunes cançons instrumentals de David Bowie, com per exemple Warszawa del disc Low, o temes de Philip Glass.
Pel que fa a l'argument millor no explicar-ne res, apropar-s'hi com ho vaig fer jo, sense saber absolutament res i anar-se formulant preguntes i deixar-se anar mentre van passant pàgines.



El blog con la espina en el costado

Aunque sólo sea para mantener vivo el blog ya va siendo hora de que escriba algo. Desde el cinco de diciembre del año pasado que no publico nada original (no es que presuma de que los demás textos sean interesantísimos, no, nada más lejos de la ilegalidad, sólo quiero decir que el último post era un simple corta y pega).
Pues Bien, llevo unos días dándole a esa esponja que tengo por cabeza sobre si merece la pena reseñar, recomendar e incluso regalar libros. Regalar es algo que me gusta hacer, pero recomendar me produce una tremenda inseguridad, casi preferiría no hacerlo, pero una vez lo haces... uf... para qué, para qué ofenderse si no le ha gustado nada, tú que tanto admiras la sinceridad, para qué si al fin y al cabo no lo has escrito tú, sólo fue una novela que te gustó cuando la leíste y ¿quién eres tú? (los títulos de canciones de El Último de la Fila siguen dándome un enorme placer).
Luego está el tema de reseñar en el blog. A ver, yo no soy crítico ni me pagan por ello, no escribo libros, no sé (aunque lo imagino) el esfuerzo que supone escribir una novela, así que de nuevo ¿quién eres tú? Pues un simple lector que además comparte sus gustos con quien quiera entrar aquí y leer mis entradas (algo que sigue sorprendiéndome), pero nada más. No hago reseñas. Alguien acuñó una vez el término "no-reseña" a una de mis entradas y me encantó, y creo que seguiré por ese sendero si vuelvo a hablar de libros en el blog; compartiré sensaciones, contaré anécdotas, pero nada sobre valorar como mejor o peor libro, y lo de recomendar... pues... nunca digas nunca más.
En Goodreads ya me llevo disgustos con las estrellitas de las narices, pero ese es otro tema en el cual no me apetece ni quiero profundizar.
En estos momentos en los que estoy leyendo muchos libros en paralelo (nunca sé si ese sería el término correcto o lo sería al mismo tiempo, o a la vez... qué más da) me doy cuenta de que seguramente lo que ocurre es que no he vuelto a encontrar EL LIBRO, EL NOVELÓN, esa obra que te impide pensar en abrir cualquier otra, ni siquiera una revista ni mucho menos perder el tiempo en twitter o en facebook. Hace demasiado tiempo que una novela no me absorbe de esa manera, y sí, aunque he leído maravillosos relatos, novelas estupendas, poesías que releo una y otra vez y biografías que me han estremecido, aún espero esos textos que me vuelvan a golpear, pero además que no quiera soltar aunque sean las cinco de la mañana. ¿Qué voy a reseñar o recomendar si yo mismo me siento insatisfecho? Por eso tantos libros abiertos. Eso sí, la biografía de Miles Davis, que se lee como si estuvieras escuchando una canción pop, me conmueve, y los cuentos de Cortázar que se leen como si estuvieras escuchando jazz me fascinan, Hemingway me seduce, Nicanor Parra lo dosifico y a Pynchon... Pynchon y su Arco Iris de Gravedad lo abandono, ni siquiera voy a discutir con nadie esta decisión.
Así que ya está, ya me he quitado esa espina clavada en el costado, para que la luz del blog no se apague (mientras yo viva, claro).

Descubriendo a Vivian Fu

Su rostro evidencia que ha sufrido un accidente. Ha perdido los incisivos superiores. Los dos ojos están amoratados pero es el izquierdo el que prácticamente no puede abrir. Gasas ensangrentadas taponan sus fosas nasales. La cara está hinchada, la parte izquierda es la que se ha llevado la peor parte, tiene rozaduras desde la frente hasta la parte inferior del labio. Necesitará un año de curaciones y cirugía reconstructiva facial hasta que logre recuperar su dulce aspecto de siempre.
En 2009, dos días antes de que cumpliera los diecinueve años, un BMW deportivo la atropelló cuando iba a cruzar una calle en la playa de Venice. No dice de qué color era el coche, yo digo que era rojo.
Cuatro años después de aquel fatídico accidente se lamenta de no haber documentado el proceso desde que ingresó en el hospital hasta su completa recuperación. Sólo ha colgado en su blog dos fotografías una de cuando la ingresaron y otra justo después de la intervención quirúrgica, y asegura que nunca antes se había sentido tan nerviosa en su vida publicando un autorretrato.
Me fascina su rostro, no el del accidente, no. El de antes y el de después de 2009. Es una mezcla entre infantil y el de mujer fatal, y creo que precisamente esa ambigüedad es lo que me atrae tanto de ella. De ella y de él, de Tim.

Tim, igual que Vivian, también tiene un aspecto ambiguo; por un lado podrías verle como un chico tímido, retraído, con sus gafas de pasta y un gran parecido a Erlend Øye de Kings of Convenience (aunque a diferencia de Erlend, Tim lleva el pelo largo y una barba bastante poblada), pero por otro lado, parece un tipo algo duro, un músico de rock o un actor, no sé, me viene a la mente Gary Oldman, por ejemplo.


Vivian y Tim lucen tatuajes, algunos un poco naíf, como si se lo tomaran a broma; un plátano y una manzana, un corazón o una flor son algunos de ellos, parecen dibujados por un niño de primaria. Tim es el que más partes de su cuerpo lleva tatuadas, aunque los tatuajes del pecho son bastante recientes, de finales de 2012.
Tim no sé a qué se dedica. En los retratos, que también son obra de Vivian, le vemos tumbado en la cama (en algunas desnudo, en otras practicando sexo oral a Vivian) también lo podemos ver desnudo nadando en una piscina, metido en la ducha o cocinando, o sobre una tabla de skateboard, pero ninguna me ayuda a deducir cuál puede ser su profesión. Tal vez escritor. Vivian Fu es fotógrafa y vive en San Francisco, fue educada en Santa Cruz y se crió en los suburbios del Valle de San Fernando. Hasta ahora mismo, esta mañana, no sabía nada de ellos, los estoy conociendo justo ahora visitando el Tumblr de Vivian Fu.
Sin duda seguiré de cerca su obra. No sólo me he fijado en sus autorretratos (muchos de ellos muestran con absoluta normalidad el día a día en sus vidas), o en los retratos de personas paseando por la calle, o de amigas en el baño, o desnudos, o paisajes... no, también me ha interesado su actitud ante la vida, hay en esta pareja algo que me transmite sinceridad, autenticidad. No me preguntes por qué, hay algo aquí que creo que merece ser narrado, compartido, y todo desde el punto de vista de Vivian Fu, por supuesto.



Más fotografías en su cuenta de Flickr

Yo fotografío mi vida privada, así que en ese sentido mi vida privada influye en mi fotografía, pero mi fotografía no interfiere con mi vida privada, porque puedo elegir no fotografiar ciertos momentos.

Puedes leer la entrevista a Vivian Fu en Redox Magazine.
Actualización a 5 de agosto de 2013, ayer Vivian Fu estrenó pagina web Vivianfu.com

Bolaño 1, otro post sin la reseña prometida

Si lo prometido es deuda y además está por escrito, no hay excusas que valgan. Manida introducción.
No menuda, que también, sino manida/o: sobado, dicho de un asunto o de un tema: Muy trillado. 
¡Ay amigos!, que uno tiene ya una edad y más responsabilidades y menos tiempo y más ganas. 
Leo mucho, eso sí, demasiadas lecturas en paralelo, unos 14 libros. Me pasa con la lectura casi como con la comida: no sé decir no, ni quiero. Así que cuando se dispara una lectura conjunta interesante -todas lo son- me apunto aun sabiendo que difícilmente podré seguir el ritmo de los demás (casi siempre porque tengo la mesita de noche llena a rebosar de muchos libros que quiero leer antes de morir y de los que leo alguna página antes de dormir). 
No sé por qué cuento todo esto, tal vez sea una excusa por llegar tarde con esta entrada, tal vez por ir a destiempo en todo, tal vez porque simplemente me dejo llevar y no quiero borrar lo escrito, o, lo más probable, porque me doy cuenta, cada vez más, de lo efímero que es todo, de cómo una fotografía te puede hacer recordar aquello que ya te enseñó la vida, una lección ya aprendida pero que el paso del tiempo -entrar de nuevo en el engranaje de esta sociedad que vive con prisas- y la rutina, sobre todo la rutina, te habían obligado a olvidar. Y al final resulta que se trata de una lección tan simple...: aprovechar el momento, el tiempo, disfrutar de los tuyos y pasarte por el orto (argentinismo) los asuntos banales y demás preocupaciones absurdas, besar mucho y abrazar y decir te quiero, decírlo y sentirlo, y no esperar nada, nunca se debe esperar nada. 
He dicho.

Ahora la introducción sigue siendo manida pero tiene más sentido para lo que viene a continuación.  

El pasado sábado 1 de junio visité en el CCCB el archivo Bolaño. Un día inolvidable, no lo voy a negar. A veces me cuesta admitir mi lado mitómano, me jode aceptarlo, pero al final debo rendirme a ciertas evidencias, ahí están Auster, Murakami, Bukowski, Vonnegut, Vila-Matas, Stevie Ray Vaughan, Morrissey/Smiths, Iván Ferreiro, Cerati y El Último de la Fila (sobre todo los tres primeros discos) o David Lynch (Lost Highway en concreto) y claro está, Bolaño. Pero con Bolaño es distinto, no es mitomanía, no quiero que lo sea, yo no leo a Bolaño por el mito, lo leo porque "2666" me dio un bofetón y una buena patada en la entrepierna, pasé dos semanas con dolor de estómago, y aunque para algunos eso sea repugnante o le obligue a rechazar su lectura, a mí me ocurre justo lo contrario, así que luego vinieron (aunque no en este orden): "Amberes", "La Universidad Desconocida", "Estrella Distante", "Amuleto", la MONUMENTAL "Los Detectives Salvajes", "Consejos de un discípulo de Morrison a un fanático de Joyce seguido de Diario de Bar", "Una Novelita Lumpen", "Entre paréntesis".... ahora estoy con "Los Sinsabores del verdadero Policía" y, por si fuera poco, por su culpa, leí y leo, porque la poesía no se deja de leer jamás, a Nicanor Parra, Enrique Lihn, y Mario Santiago (Ulises Lima).

Comprendo la opinión de más de uno sobre la obra de Bolaño, sobre el éxito obtenido tras su muerte, tal vez yo tendría la misma si no me hubiese atrapado su literatura, pero incluso los mayores detractores deberán admitir después de visitar el archivo Bolaño, que no se trata de una casualidad o un golpe de suerte o simplemente de mitomanía: Roberto Bolaño era (sigue siendo) un escritor en mayúsculas; sus notas, su trabajo previo a la novela definitiva que entregaba a la editorial son un ejemplo claro y lo pude ver con mis propios ojos, todos los que han visitado la exposición lo han podido comprobar. Hemos visto de su puño y letra sus notas en sus libretas, casi me sentí un intruso, un cotilla observando sus cuadernos (años y años escribiendo sin cesar... me hizo sonreír una nota en concreto que pertenece a "Los Detectives Salvajes" donde lo primero que podemos leer es: Arturo Belano: Yo), su biblioteca personal, sus gafas. Pero no fue eso lo que me emocionó, que quizá un poco sí, pero no, lo que de verdad me afectó, lo que hizo que tuviera que contener mis lágrimas (casi me echo a llorar, no miento, y si en ese momento no hubiese estado solo y ese alguien me hubiese dirigido la palabra o preguntado algo, habría flaqueado y estallado en un llanto enigmático para esa persona), fue una fotografía. Una simple fotografía. Un retrato familiar de Bolaño en París donde le podemos ver con su sonrisa habitual mientras sostiene a uno de sus hijos en brazos, en una mochila, a un año de su muerte. 
Tal vez mi reciente paternidad tenga mucho que ver con esa repentina emoción tan profunda, tal vez sea la lección aprendida de la que hablaba antes, quizá sólo soy un maldito mitómano.



(La reseña prometida, la de "Consejos de un discípulo de Morrison a un fanático de Joyce seguido de Diario de Bar", la verás en "Bolaño 2, la reseña prometida")


A los que quieran conocer a fondo a Roberto Bolaño les recomiendo acercarse a este blog:






Reseñar o no reseñar

Quería limitar mis entradas sobre libros, pero otra vez estoy por aquí y en lugar de hablar de otra cosa me empeño en reseñar de nuevo. Por más que intente que éste no sea un blog literario me veo empujado a contradecirme constantemente. Yo quiero miscelania, lo juro por Bokonon, además de música, cine y libros, quiero que aparezcan mis sensaciones, impresiones, pajas mentales u otros menesteres que me hacen vibrar. Pero qué le vamos a hacer si son los libros los que toman la iniciativa y ocupan un lugar más que destacado en mí. A decir verdad hay muchas otras cosas que me hacen sonreír y que me enternecen, pero no voy a hablar aquí largo y tendido (no aún) sobre mi hija, por ejemplo. De mi vida puedo mencionar lugares que visito, música que me invade el corazón como lo han hecho Rokia Traoré o Sixto Rodríguez en los últimos meses, de arte en general, alguna queja en particular, de mi experiencia frente al cáncer, de algunas fotos que tomo, puedo compartir algún escrito e incluso atreverme a algo más, pero llevo ya muchas entradas en las que sólo reseño libros. Y, ojo, que también disfruto con ello. Pero yo sólo soy un simple lector, uno de los que lee mucho, eso sí, pero nada más que un aficionado a la lectura que dispone de tiempo para zamparse entre sesenta y setenta libros al año, y ahí entra de todo: poesía, cómic, novela, ensayo, pero no por eso voy a ir de entendido en literatura, mis reseñas son no-reseñas, éste no es un blog literario, aquí manda la insensatez.
En fin, parece que al final no voy a reseñar y voy a conseguir una entrada únicamente de sensaciones o miscelania, y es que a veces es mejor no hablar, sino actuar.
Voy a mantener esta entrada así y prometo para la próxima una reseña de "Consejos de un discípulo de Morrison a un fanático de Joyce seguido de Diario de Bar" de Roberto Bolaño & A.G. Porta, que me ha parecido una maravilla. Así, de paso, comentaré también en el mismo post qué tal me ha ido la visita que tengo intención de hacer mañana a la exposición sobre Roberto Bolaño en CCCB: ARCHIVO BOLAÑO. 1977- 2003


La Buena Novela, de Laurence Cossé

Después de tanto tiempo sin publicar en el blog, albergaba serias dudas sobre si era o no una buena idea volver con una reseña como esta. Y es que una de mis "normas" -aunque no inamovible (nada debería serlo)- es la de no escribir sobre libros que no me hayan gustado.
Pero claro, existen las excusas de peso y las ambivalencias. Un servidor ama los libros, las librerías y los buenos libreros (algo de lo que tristemente andamos faltos por estos lares), y en esta lectura, en "La Buena Novela", uno puede sentirse un poco como en casa, un tanto identificado con sus personajes y descubrir un buen puñado de títulos y escritores que a los que sentimos devoción por la lectura nos viene que ni pintado. Pero, para ponerme a la altura de los protagonistas de "La buena novela" de Laurence Cossé, y siendo algo feroz, he de admitir que no hace honor al título que lleva; no me atrevo a decir que sea una mala novela, eso no, pero dista mucho de entrar en la categoría de los libros que los personajes de la misma considerarían digna de formar parte de su librería, algo que, por otra parte y en mi opinión, me parece totalmente indigno (catalogar entre buenas o malas según que lecturas creo que es una idea horrible para poner en marcha una librería).
Básicamente el argumento es el siguiente: un librero, una socia, y su amor por la buena literatura, les empuja a abrir una librería en París. En ese local sólo tienen cabida las buenas novelas que previamente han sido seleccionadas por un comité formado por escritores selectos. La librería consigue un éxito arrollador y eso parece molestar a alguien que decide atacar a "La Buena novela" y al comité de escritores. Es ahí donde empiezo a encontrar contradicciones, entre los detractores y defensores de la librería, y, qué queréis que os diga, estoy más de acuerdo con los detractores, es decir, sus argumentos me parecen lógicos, y eso que en la librería venden joyas, pero ¿no es acaso mejor que sea el propio lector el que decida, el que de entre miles de escritores y títulos vaya formando su propia biblioteca? ¿es que está mal que te guste por igual leer Stephen King y Cormac Mcacrthy? Porque amigos, yo formo parte del grupo de lectores que disfruta tanto de los bestsellers como de lo que estos tipos consideran las "buenas" novelas, así que al final, para mí, entran a formar parte de lo "Bueno" tanto unas obras como otras.
En general, la narración está bien, se lee con facilidad, tiene una trama que atrae y atrapa, aunque hacia el final hace aguas y es bastante previsible. Además resulta inverosímil el revuelo que genera la implantación de la librería en los medios de comunicación, en la prensa, entre la gente... y más si tenemos en cuenta que estamos en plena era de Internet. Y aunque consideren a muchos de mis escritores favoritos dignos de formar parte de su grupo de elegidos, de los que sí se van encontrar en "La Buena Novela", hay muchos otros que van a dejar fuera y sólo puedo tildar esa opción de elitista (no logro comprender cómo se atreven a dejar fuera, de forma tan descarada además, a Michel Houellebecq).
Creo que me hubiese gustado más si encontrásemos giros, curvas, si se hubiera atrevido a utilizar nombres reales de escritores para formar el comité, si no se criticara tan abiertamente a la gente de izquierdas. En fin, la decepción muchas veces no es por el regalo, sino por lo que te quieren vender cuando ves el envoltorio. 
Y la paradoja es, como digo al principio, que "La Buena Novela" no podría nunca venderse en "La Buena Novela". 




La Buena Novela 
La fundación de una librería parisina «única», llamada «La Buena Novela», desata pasiones, celos y hasta intentos de asesinato. Ivan «Van» Georg, antiguo vendedor de cómics, y la estilosa y seductora Francesca Aldo-Valbelli se juntan para llevar a cabo el sueño de sus vidas: montar una librería que solo venda obras maestras, seleccionadas por un comité secreto de ocho respetables escritores que se esconden bajo seudónimo. Cuando la librería abre, inmediatamente empieza a cosechar un éxito arrollador. ¿Quiénes son esos elitistas y cómo osan decirles a los lectores lo que han de leer? La blogosfera hierve, Internet crepita. Decenas de competidores nacen de la noche a la mañana, clamando por los ideales seudoigualitarios. Ivan y Francesca, estoicamente, intentan aguantar el chaparrón hasta que, de repente, tres de los miembros de su comité secreto son víctimas de accidentes que a punto están de costarles la vida. 

Pues, así estamos

el blog algo abandonado, las lecturas apartadas -no del todo, van cayendo novelas a una velocidad inferior a la habitual, leo poesía, mucha poesía y algún cómic o novela gráfica -como prefieran llamarle-; la música va sonando y vamos aprendiendo a aprender. Laia es la encargada de instruirnos día a día y, esta vez, en esta lección de este curso de la vida, prometo ser un estudiante aplicado. Ayer cumplió 15 días, hoy, a las 19:15h., dieciséis. He sido padre antes de los cuarenta, y mucho antes de aprobar ninguna asignatura, si acaso una: nunca detenerse. Ahora mismo está llorando mientras de fondo suena "Superman" de Quique González, he optado por cogerla en brazos en lugar de cambiar el disco, la palma de mi mano en su diminuto vientre, Laia boca abajo, así se calma. Ahora el bueno de Quique canta "será sólo un momento en un reloj de plata..."



7

El 7 es mi número favorito desde hace muchos años, tantos que ni me acuerdo. No es por una razón en concreto, solo que un día preguntaron y me salió ese número. No recuerdo quién lo preguntó, sólo sé que mi hermana dijo el 5 y yo el 7, un amigo dijo el 11.
Mi color favorito es el verde y, curiosamente, asocio el número 7 a ese color. Me consta que no soy el único que hace ese tipo de asociaciones, hay quien relaciona el 3 con el amarillo.
He curioseado en wikipedia y al número 7 le dedica un artículo nada desdeñable: http://es.wikipedia.org/wiki/Siete
Dentro de ese artículo hay una sección que lleva por título "Concurrencias del número 7 en la cultura", y, en esa sección, paradójicamente, el punto que menos me ha gustado es el 7, el que dice que según la Biblia el siete es el número perfecto, cuando todo el mundo sabe que la perfección no existe, no es nada elegante sentirse perfecto o que se consiga la perfección, prefiero la humildad, siempre deben haber obstáculos que superar, de lo contrario habría un límite. En cambio hay un punto, en dicha sección, que define muy bien mi momento actual, es el punto 14, justo el número del día que nací y el doble de 7: "Cada 7 años el ser humano experimenta cambios significativos en su desarrollo personal". No sé si coincide en el tiempo, es decir, si siete años atrás experimenté algún cambio relevante en mi vida, a no ser que ... ah, ¡claro! ¿Cómo se me ha podido pasar? Hoy se cumplen siete años desde que se puso en funcionamiento este blog.
Al principio LilVia se alojaba en Microsoft Live Spaces y muchos artículos que colgué allí los pasé más tarde a Blogger. Siempre quise que esto fuese como un diario personal, un lugar donde colgar fotos, mis escritos, alguna reseña de discos y libros... Con el tiempo parece que va tomando forma de blog literario, y eso es algo que no quisiera, así que en breve volverán mis textos sencillos, mis discos revisitados y mis opiniones sobre todo aquello que me apetezca. Eso sí, quiero agradecer a todos los que lo visitan y dejan comentarios, sois en los que pienso cuando escribo mis cosas aquí.

En todos estos años han ocurrido cosas muy buenas y otras mejores. También ha sucedido lo inevitable: la muerte de seres queridos, momentos bastante duros que por supuesto me han trastornado pero que todos debemos pasar.
También tuve mi año de cáncer, fue en 2009. Por culpa de la quimioterapia no pude leer todo lo que hubiese querido, mi aliada y enemiga al mismo tiempo; la que me curó y, gracias a la que sigo aquí, era también la que me privaba de mi capacidad de concentración. Estaba guapo en 2009, sino mira la foto:

Fin de año 2009
En fin, que estoy satisfecho con el blog, y contento con lo que recibo de él, las visitas (¡más de 72.000! y otra vez el 7, qué locura), los comentarios, los seguidores... Pero aún estoy más satisfecho con mi vida, la que me permite que escriba en él, que lea, que disfrute del momento y me haya hecho el mejor regalo que nadie pueda recibir. Sí, en abril de 2013 cumplo 40 años, pero antes, en marzo, voy a ser padre, vamos a ser padres Silvia y yo. Silvia, es la del 3 y el color amarillo, Silvia es la que estuvo a mi lado y consiguió que sintiera que el cáncer sólo eran unas vacaciones. Así que ella es una de las responsables de que todo adquiera sentido, de que siga saltando obstáculos, es la que provocará un cambio significativo en mi desarrollo personal.

Octubre 2010
 T'estimo, us estimo.


Batalla de PD's amb Joan Arenyes

Fes-te fan de Crema d'estrelles

VINILTECA 107