Avenida de los Gigantes de Marc Dugain (un fragmento)


Ayer empecé esta novela de Marc Dugain y presiento que va a ser una muy buena lectura. Las primeras páginas ya me han entusiasmado y este fragmento me parece brillante. Quizá lo único con lo que muchos no van a estar de acuerdo es con lo que dice sobre la novela negra. Pero hay que leerlo teniendo en cuenta que quien lo dice es un asesino en serie.
Muy rápido me aventuro yo a pronosticar nada, a veces soy demasiado impulsivo. Peco de entusiasta, sobre todo cuando siento que lo narrado ya lo he pensado yo alguna vez y he sido incapaz de transmitirlo. 
Me encanta cómo habla de los libros, de los autores y de según que críticos. 
Espero poder escribir una buena reseña cuando lo termine, una a su altura. O tal vez, en el mejor de los casos, no podré reprimir de nuevo la tentación de compartir algunos fragmentos antes aquí.



–Los buenos críticos comprenden que el paseo del autor alrededor del tema es más esencial que la esencia del propio tema. Ahí radica el auténtico viaje de la literatura. Dígame, ¿qué interés tendría zamparse miles de páginas sólo por lo que debe ser dicho? He oído muchas bobadas sobre gente que no se lo merece. Al leer lo que Mary McCarthy o Henry Miller han escrito sobre Salinger, cuando sólo son capaces de leerlo al pie de la letra, dudo acerca de la pertinencia de sus juicios y llego a preguntarme si no se trata de la confesión de la mediocridad de sus propios escritos. ¡A veces me pone de un humor de perros! Y ya no digamos todo lo que he llegado a leer sobre Carver. Claro, ahora lo han puesto en el Panteón y a punto han estado de enterrarlo en la cripta familiar de Chéjov, pero yo estaba ahí cuando despotricaban de su minimalismo. Tuvo que morirse. Esa gente prefiere a las momias antes que a los seres vivos. A fin de cuentas, que hagan lo que les venga en gana, pero que no cuenten conmigo para las novelas negras, ¿está claro? Es un género menor, despreciable. Ni la novela negra más miserable es capaz de transcribir un diez por ciento de la realidad de la que habla.
Dice todo eso sin alzar la voz. Rara vez alza la voz. Sus cóleras estallan en una caja estanca. Cuando está encolerizado, es el único que lo sabe.


1 comentario :

  1. Hola, Jordi:

    No conocía el libro y me interesa lo que veo (la portada) y lo que leo (el fragmento). Sigo atento a ver qué te va pareciendo según avances.

    Un saludo.

    ResponderEliminar

Comentarios recientes

ir arriba