De Bolaño, Los personajes fatales

Fragmento de "Los personajes fatales" del libro "Entre Paréntesis" de Roberto Bolaño. La fotografía es de Sergio Larraín.


Larraín fotografía a gente paseando por Hyde Park. En apariencia es una foto inglesa y es una foto normal: la quebradiza armonía atrapada por la cola. Sin embargo, si la miro con atención, distingo en el lado derecho a un aldeano de Santiago de Chile, un empleado de ministerio o de banca, en cualquier caso un oficinista o un burócrata, un buen hombre que jamás ha salido de Chile, su sombrerito así lo atestigua, sorprendido mientras pasea por Hyde Park con gesto adusto (un gesto adusto de lo más desvalido, por otra parte), como si pensara en cosas abstrusas. En el lado izquierdo de la foto una chica, una canguro, empuja un carrito de bebé que no se ve: sólo aparece en el objetivo el manillar. Esta chica sí que es inglesa: sus ojos miran el carrito que yo no veo y el niño que yo no veo, pero por el gesto de su rostro uno comprende fácilmente que se encuentra en otro lugar; un lugar mucho más cálido, el trópico de las formas geométricas, el trópico de los exilios geométricos. La foto no acaba con estos dos personajes que en realidad sólo la enmarcan y que enmarcándola le dan un giro; en medio de la canguro luciferina y del aldeano de Santiago de Chile, pero más alejados, una pareja tomada del brazo avanza hacia el ojo del fotógrafo y hacia el primer plano, que de esta manera se convierte en una promesa de futuro, como si el destino de esa pareja ideal (y eminentemente británica) fuera el peripatético chileno y el bebé que no vemos y su dudosa vigilante. Pero incluso aquí no se acaba la foto (pues esta foto y tal vez todas las fotos tienen un principio y un final, aunque por regla general nunca sepamos a ciencia cierta cuál es el principio y cuál es el final) o no se acaba la puesta en escena de personajes: al fondo, mínimas, se ven tres siluetas, éstas sí en el centro exacto del objetivo, tres siluetas que se equilibran en el punto en donde el plácido camino de Hyde Park se confunde con el horizonte y que no sé si avanzan hacia la cámara de Larraín o se alejan de ella, probablemente avanzan, tres siluetas que son como tres agujeros negros y como tres arañazos mínimos en la fatal placidez (y lucidez) de esta fotografía.

7 comentarios :

  1. Hola Jordi,

    Gracias por tu aviso sobre el botón de Twitter.
    Lo que está pasando es que tu blog ya no es .blogspot.com sino .blogspot.com.es con lo que lo acumulado en Twitter no se refleja. Mira este enlace para más información

    http://www.oloblogger.com/2012/03/redireccion-de-dominios-por-paises.html

    Este cambio ocurrió este fin de semana, ahora mismo todo está un poco patas arriba con esto, con el page rank y otros temas.

    Saludos, Jesús González

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    1. Muchas gracias Jesús. Tu información me ha sido muy útil. Saludos

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  2. Suerte por al rue Vaneau. Entrando en el Hotel Suede, mano izquierda, hay una vitrina con libros de Christian Bourgois, ed. El hotel no tiene misterio. Por un tiempo vivió ahí Romy Schneider.

    Vila-Matas desde Barcelona, no tengo twit.

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    1. Muchas gracias, seguiré sus pasos y consejos.
      Sea usted o no Vila-Matas, le agradezco la visita y el comentario (además de muchas otras cosas que le debo agradecer).

      Saludos

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  3. En realidad es muy complicado saber cúando empieza y cuando acaba una foto. A primera vista parece obvio y sencillo, pero cuando hay un análisis como el del post no creo que llegáramos nunca a captar todas las realidades que aparecen en esa imagen fija.

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    1. El mérito es todo de Roberto Bolaño. Yo sólo me he dedicado a copiar su escrito del libro Entre Paréntesis. Gracias por visitar el blog y por dejar el comentario.

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  4. No conocía a Roberto Bolaño. Gracias a tí por compartir el post

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