Recuerdos de la escuela; Primer día

Camino junto a mi madre durante una fría mañana de Septiembre. Llevo una "lunchbox" de color verde decorada con dibujos de Heidi. En su interior sólo hay un paquete de "Mi Merienda". Literalmente. Consiste en un bollo y una pequeña tableta de chocolate con leche.
Nos vamos acercando a una ventana con la persiana metálica bajada y me la quedo mirando antes, durante y después de pasar por delante mientras mi madre me tira de la mano y me advierte que no podemos llegar tarde el primer día. Es una tienda que ahora está cerrada pero el sábado la música a todo volumen y el alféizar repleto de pantalones y cazadoras tejanas agitó mi corazón de la misma forma que cuando se instalan por unos días los autos de choque en el pueblo y me quedo quieto totalmente absorto con la cantidad de luces y sonidos que se van infiltrando en mi pequeño cerebro.

En el colegio casi todos los niños lloran cuando se despiden de sus madres. Yo no.
Durante el recreo he entrado de nuevo en el aula. He abierto una maleta que no era la mía y dentro he encontrado un paquete de cromos sujetados con una goma elástica. Los he trasportado hasta la mía, la de color verde con dibujos de Heidi y Pedro. Los cromos son de Mazinger Z pero nunca he visto los dibujos por televisión ni me gusta coleccionar cromos. He roto el envoltorio de "Mi Merienda", he tirado el bollo a la basura y me he comido sólo el chocolate.
En el patio juego con palas, cubos y barro como si estuviera en la playa. Se acerca un señor que lleva una bata de color marrón. Sin decirme nada me coge de la mano y me acompaña hasta la entrada del colegio. En el otro lado de las barras de hierro pintadas de color verde reconozco a mis abuelos y a mis tíos. Han venido de muy lejos y aún soy demasiado pequeño para preguntarme cuál será el motivo de esa visita fugaz o por qué no está mi madre con ellos. Ahora que soy mayor ese recuerdo se me antoja como la visita a un preso o a los animalitos del zoo. Tal vez fue ahí cuando empecé a reconocer en algunos actos la crueldad.
De nuevo en clase. Abro mi "lunchbox", la de color verde con dibujos de Heidi, Pedro y Niebla. Para mi sorpresa los cromos han desaparecido. Me acerco a la profesora y le comunico que antes habían unos cromos en la maleta y que ahora ya no están. Una niña ha escuchado mi queja y me dice que antes se los he cogido yo a ella. Me callo, la profesora da por zanjado el tema y es entonces cuando aprendo la palabra robar.

2 comentarios :

  1. Pensaba que tú eras más viejo que "Mi merienda" o "Mi merienda" más joven...¡je,je!El envoltorio era rojo, ¿verdad?...¡Dulces recuerdos!

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  2. Hola Eva! Sí "Mi Merienda" es más vieja...y yo también soy más viejo que tu "Mi Merienda". El envoltorio de mi primera "Mi Merienda" creo recordar que era transparente, luego llegó uno que en parte era blanco con una fotografía del bollo y la chocolatina y supongo que después estaría el rojo que dices tú. Un abrazo

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