Impresiones de Japón 1ª parte: En el aeropuerto


La primera impresión de nuestro viaje a Japón se podría definir con sólo una palabra: Facilidad.

Lejos de lo que esperábamos todo fue sencillo desde el momento que pisamos tierra nipona. Durante el trayecto hubo un incidente, me tiene que estudiar el Dr House; sufrí otro desmayo. Digo otro porque ya me ha pasado varias veces y en pleno vuelo ya van dos con éste. He de decir que el personal del avión y una turista italiana se portaron de maravilla. La turista era médico y el personal había solicitado uno por megafonía al ver que sufrí varios desmayos y sudaba y no mejoraba.
Volamos con Alitalia justo el último día que aseguraban vuelo y sin saber si habría algún problema con nuestro billete de vuelta. Si el personal temía perder su puesto de trabajo por la aguda crisis que sufre esta compañia aérea no nos lo hicieron notar, todo lo contrario. Esta chica italiana nos la encontramos de nuevo en Narita y en el viaje de vuelta dieciséis días después (una de esas casualidades que me gustan tanto: coincidir con la misma persona en un viaje de ida y otro de vuelta cuando tú te has organizado el viaje es digno para una narración de Paul Auster). La chica iba acompañada con su reciente marido y en viaje de novios. Charlamos un rato en Roma y ahora me arrepiento de no haberles pasado el mail o de haberles pedido el suyo para continuar con esas conversaciones sobre nuestras respectivas experiencias en Japón. Ahora ya habíamos roto el hielo; me puso una inyección... jejejeje.
A parte de este contratiempo todo fue muy bien en el trayecto que nos debía llevar a Narita desde Roma y el personal de vuelo fue atento y amable e incluso me llevaron a primera clase permitiéndome descansar allí el tiempo que yo quisiera.
Cuando llegamos al aeropuerto lo primero que nos sorprende es que hay varias personas indicándonos hacía donde debemos ir, y aunque se ve claro y no hay pérdida, se agradece un primer contacto cordial en el aeropuerto de un país extranjero. La cola avanza rápidamente, no como en España o en Italia. Cuando es nuestro turno nos hacen una fotografía, nos toman las huellas dactilares (todo de forma digital) y ya podemos ir a buscar el equipaje donde nos espera otra agradable sorpresa. A diferencia de otros aeropuertos, en esta sala de recogida hay tres personas trabajando con guantes blancos y evitando que se acumulen las maletas o que reciban golpes. No tenemos que esperar demasiado a que lleguen las nuestras y contando por encima el tiempo que ha transcurrido desde que hemos bajado del avión hasta que hemos llegado a la salida calculo que no habrán pasado más de 15 minutos. Ahora hay un control de las maletas y si tardamos un poco más es porque nosotros no hemos entendido una pregunta del cuestionario que debes entregar con la dirección de donde te vas a alojar, si vienes de vacaciones o en viaje de negocios y que tipo de productos llevas contigo. Sólo nos lleva dos minutos más gracias a la ayuda que nos presta la chica que nos atiende.


2 comentarios :

  1. Noi, hazte mirar eso de los desmayos que aunque la emoción obviamente te embargaba hasta las tarjetas del vips, mejor es asegurarse.

    Cuenta más japonadas, anda, y si es posible con material gráfico.

    Cuidate.

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  2. Ep Bandini! Què tal? com va tot?
    Pues sí. Estoy en ello, de médicos por la otitis e investigando lo de los desmayos (la cosa parece apuntar a algún tipo de trastorno del sueño). Gracias por preocuparte.
    Lo de Japón va a continuar, claro que sí, y con mucho material fotográfico. Tenemos mucho por explicar y lo más interesante pasó en Hiroshima... casi, casi para escribir un libro al estilo de Paul Auster o Haruki Murakami. Además en el shinkansen tuve una conversación muy interesante con un joven y simpático japonés. Un abrazo

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