1. Charles Bukowski-¡Adelante!
miramos en derredor e intentamos encajar en el puzzle, lleva tiempo, toda una vida, muchas vidas, pero tenemos que seguir intentándolo y para eso hace falta agallas
2. Agustín Fernández Mallo-Yo siempre regreso a los pezones y al punto 7 del Tractatus
cuando tus amigos dejaron de hablarte deberías ya haberte dado cuenta, ése es precisamente siempre el primer síntoma de la locura, la deserción de los amigos, claro que, hay locuras y locuras, algunas hasta constituyen un cumplido para la inteligencia
3. Roberto Bolaño-Una novelita lumpen
a veces había sido el bueno de la película y otras veces, al final, el malo, porque eso es ley de vida, decía, al principio uno casi siempre es el bueno y al final uno siempre es el malo
4. Kurt Vonnegut-Entrenamiento básico
Interrumpir el ritmo con períodos de descanso a cada momento no sirve de nada, con razón estás agotado. Nunca lograrás recobrar tu energía de esa forma
5. Agustín Fernández Mallo-Antibiótico
...los que lo hemos pasado mal no tememos al futuro, volveremos a las patatas con sal y a la lámpara de carburo, todo esto sólo es Brigitte Bardot en un desvío de autopista, hijo, sólo eso. Después la muerte, y ya está
6. Kenneth Cook-El lagarto astronauta
Hay pocas experiencias tan desconcertantes como la de estar junto a un hombre que ha tirado de la anilla de una granada de mano, y mantiene el condenado artilugio en la mano
7. Kenzaburo Oé-Una cuestión personal
Kafka, ya sabe, le escribió a su padre que lo único que puede hacer un padre por su hijo es acogerlo con satisfacción cuando llega. Usted, en cambio, parece rechazarlo. ¿Puede excusarse el egoísmo que rechaza a otro ser, basándose en un derecho de padre?
8. Douglas Coupland-Todas las familias son psicóticas
No pienso volverme viejo. Lo que quiero son experiencias, no recuerdos
9. Peter Cameron-Algún día este dolor te será útil
A menudo tengo la sensación de que quiero pensar algo pero no puedo encontrar el lenguaje que coincida con el pensamiento, por lo que se queda reducido a una sensación, a un pensamiento no formado
10. Evelyn Waugh-¡Noticia Bomba!
No es frecuente que la prensa se equivoque de medio a medio, que no dé ni una a derechas
11. Gudbergur Bergsson-Tomas Jonsson Bestseller
Nunca se tiene nada si no se tiene algo de sobra. Si tienes dinero sacas dinero. -Si tienes una chica, seduces a las chicas. Si tienes un buen empleo te ofrecen otro mejor. Y si no tienes nada te lo quitan todo
12. J.M. Coetzee-Vida y época de Michael K
Pensó: Ahora estoy seguro de haber llegado tan lejos como es posible; estoy seguro de que nadie está tan loco de cruzar esta meseta, subir estas montañas, buscar entre estas rocas para encontrarme; y estoy seguro de que ahora, que soy el único en todo el mundo que sabe dónde estoy, puedo darme por perdido
13. Gonçalo M. Tavares-Aprender a rezar en la era de la técnica
sin sentir verdadero temor, los hombres no se movilizan con significado, y una vez movilizados es necesario que algo los siga persiguiendo, algo que no cese
14. Ray Planet y Sergi Llauradó-El gran dominó
Por el contrario, según Carson, llegar a la verdad podía basarse en cosas tan simples como sentar a cinco tíos en una habitación, encender un equipo de música, poner Three little birds de Bob Marley, y deducir rápidamente quién era el asesino por el simple hecho de no haber movido su cabeza al ritmo de la canción
15. Hikaru Nakamura-Las Vacaciones de Jesús y Buda 01
Si el hijo de Dios tiene tan poco trabajo es que el mundo está en paz digo yo
16.Sylvia Plath-La campana de cristal
Si la señora Guinea me hubiera dado un pasaje a Europa, o un viaje alrededor del mundo, no hubiera habido la menor diferencia para mí, porque donde quiera que estuviera sentada -en la cubierta de un barco o en la terraza de un café en París o en Bangkok- estaría sentada bajo la misma campana de cristal, agitándome en mi propio aire viciado
17.Ben Lerner-Saliendo de la estación de Atocha
Mi madre, cuando íbamos a algún museo, me decía que la pintura parecía haber evolucionado hacia atrás; que si un extraterrestre entrase en un museo supondría que los cuadros abstractos eran anteriores, de unos cientos o miles de años antes del Renacimiento. A menos que el extraterrestre se pareciera a un triángulo amarillo anexo a un plano azul
18. Hikaru Nakamura-Las Vacaciones de Jesús y Buda 02
COMO UN VERDADERO HIJO DE DIOS, NACIDO PARA SER SALVAJE
19. Laurence Cossé-La buena novela
A la crítica le trae sin cuidado desvelar la verdad de las cosas. Solo conoce dos leyes: la pertencia al clan y el amiguismo. En dos palabras: está corrupta
20. Shotaro Ishinomori-Hokusai
...todos los paisajes se ven distintos según el estado de ánimo de la persona que los observa. Es decir... que la naturaleza está viva. Podemos darle vida o muerte a través de nuestro corazón...
21. Cormac McCarthy-En la frontera
Compartir el pan no es cosa sencilla, como tampoco lo es aceptarlo
22. Junot Díaz-I és així com la perds
Ets l'única persona que he conegut que pot passar tanta estona com jo a les llibreries
23. Roberto Bolaño & A.G. Porta-Consejos de un discípulo de Morrison a un fanático de Joyce seguido de Diario de bar
Hubo una época, pobre de mí, en que creí que la literatura arrastraría gente, como el rock
24. Gonçalo M. Tavares-El señor Brecht
El gobierno corregía los desequilibrios sociales mediante un reequilibrio aritmético: ponía dos centinelas alrededor de cada pobre
25. James Salter-La última noche
Había hecho de su vida un noble lamento, siempre recorrido por esa cosa que tuviste, que tendrás siempre, que ya no puedes tener
26. China Miéville-Embassytown (La Ciudad Embajada)
...estaban aprendiendo a hablar, y a pensar, y eso dolía
27. Kressmann Taylor-Paradero desconocido
¿Quién es ese tal Adolf Hitler, que parece estar haciéndose con el poder en Alemania? No me gustan las cosas que leo de él
28. Roberto Bolaño-Los sinsabores del verdadero policía
Comprendieron que un libro era un laberinto y un desierto
29. Francisco Umbral-Mortal y Rosa
La primera niñez, la época que perdemos de nuestra vida, de la que nunca sabemos nada, sólo se recupera con el hijo, con él vuelve a vivirse. Gracias al hijo podemos asistir a nuestra propia infancia, a nuestro propio nacimiento
30. Enrique Vila-Matas-París no se acaba nunca
La gente sin imaginación cree que los demás también llevan una vida mediocre
31. David Ohle-Motorman
...no han salido las lunas o hay dos lunas en el cielo o el sol simplemente se ha puesto...
32. Gonçalo M. Tavares-Un viatge a l'Índia
El poder és enemic dels versos, vet aquí el fet. Són com les persones i els animals: els versos es posen malalts en certs ambients, agafen artritis en llocs imprevisibles, primer només són frases, després discursos, acaben en decrets llei
33. Philip K. Dick-Els androides somien xais elèctrics? Blade Runner
-Tot és veritat-va dir ell-Tot el que tothom hagi pensat mai
34. Jesús Artacho-El rayo que nos parta
Si hemos de morir destruidos, si algo nos tiene que quebrar, sea el amor. Sea el amor el rayo que nos parta
35. Thomas Pynchon-Vicio propio
...todo avanza exponencialmente, y un día de estos todo el mundo se despertará y descubrirá que ha estado sometido a una vigilancia de la que no puede escapar. Los que se escaquean ya no podrán, tal vez ni siquiera haya un sitio al que escaquearse
36. Ricardo Piglia-Nombre falso
Porque, ¿quién va a hacer la revolución social sino las prostitutas, los estafadores, los desdichados, los asesinos, los fraudulentos, toda la canalla que sufre abajo sin esperanza alguna? ¿O te creés que la revolución la van a hacer los cagatintas y los tenderos?
37. Enrique Vila-Matas-Mujer En El Espejo Contemplando El Paisaje (En un lugar solitario)
Elige tu mejor aspecto que la noche está nublada te dirás acodado al balcón que da al paseo, ponte tu corazón preferido y busca las palabras que han de llevarte al silencio pues llegó la hora de mirar de frente la vida cuando ya no te queda vida
38. Enrique Vila-Matas-La asesina ilustrada
Cercana ya la hora en que perdería la memoria
39. Enrique Vila-Matas-Al Sur de los Párpados
Y es de grandes engaños, trabados con habilidad suficiente para encubrir defectos de la mente, de los que están hechas las autobiografías de la serie seria
40. Enrique Vila-Matas-Nunca Voy al Cine
Ve a la luna caminando por la calle, llevándose a sí misma en el bolsillo. La observa con detenimiento y ve que, en una pendiente, a la luna se le desata la cinta de un zapato y que, cuando se inclina para atarlo, se le cae del bolsillo la luna, que empieza a rodar veloz por la asfaltada vía, mojada por la imprevista lluvia: la luna tras la luna, y una de ellas perdiéndose a sí misma en la tiniebla azul
41. Enrique Vila-Matas-Impostura
Se convirtió en una de esas personas que, de la noche a la mañana, pasan a deambular como sombras por las estancias de una casa que les resulta indiferente, arrastrando los pies, recordando tiempos mejores en voz alta, y de quienes nadie se acuerda hasta el día en que amanecen muertos
42. Alejandra Pizarnik-Poesía Completa
Pierdo la razón si hablo, pierdo los años si callo
43. Haruki Murakami-Los años de peregrinación del chico sin color
El corazón humano es un pájaro nocturno. Espera algo en silencio y, cuando llega el momento, alza el vuelo y se dirige en línea recta hacia ello
44. Kurt Vonnegut-La cartera del cretino
Debería haber una gran señal en todas las estaciones de París que dijese, en todos los idiomas, Esto es un sueño. Adelante, actúa como el idiota que eres y a ver qué pasa
45. Fernando Pessoa-Antología poética
Todo el mundo con su forma visible de costumbre yace en el fondo de un pozo y hace un ruido confuso, lo escucho, y en mi corazón un gran pasmo solloza
46. George Saunders-Pastoralia
¿Somos nosotros de alguna manera más listos que las culturas primitivas? Lo dudo. Creo que a lo mejor somos más tontos. ¿Tenemos menos hemorroides? ¿Se mataban los incas en las autopistas?
47. Manuel de Pedrolo-Trajecte final
El ciutadà que vol desaparèixer, és insociable. Ell no ho sap, potser; es creu que únicament vol canviar de condició, de família, d'amistats... En un mot: de vida. I no és això; sempre, arreu, serà un descontent, un insatisfet. I el món actual no és un indret per gent insatisfeta
48. Padgett Powell-El sentido interrogativo
¿Crees que una mirada de largo recorrido a través del espacio y el tiempo que abrazara toda la historia de la humanidad sobre la Tierra se parecería a la fotografía ampliada que tal vez hayas visto de unos gusanos trabajándose un cadáver?
La responsabilidad empieza en los sueños
[...] personas que existieron pero jamás conocí más que en el delirio inconstante de mis sueños.
(Los Cuadernos del Hafa - Pablo Cerezal)
I’ll let you be in my dreams if I can be in yours.
(Talkin' World War III Blues - Bob Dylan)
Y a veces pienso que en el mundo real, hay tres bandos,
los unos que viven y otros que lo intentan.
Los terceros... sólo sueñan.
(Los seres únicos - Love Of Lesbian)
Hay tres tipos de comida. Una es la comida que te hace tu madre. Otra es el tipo de comida que se come en los restaurantes. La otra es el tipo de comida que comes en los sueños.
(La chica detective - Kelly Link)
Has vuelto a hablar en sueños otra vez y me gustó...
(Una inquietud persigue mi alma - Iván Ferreiro)
Yo escuchando... Yo leyendo... Yo soñando…
Yo con Scarlett Johansson bailando More Than This.
Es la versión original, pero de fondo, como si brotara de dentro de la cabeza de Scarlett, como si llevara puesta una escafandra, puedo oír la voz reverberada de Bill Murray que canturrea la misma canción. Por un momento creo tener acceso a sus pensamientos, a los de Scarlett quiero decir, recuerdos nipones, paseos por Shibuya y Asakusa, noches de karaoke, de cuando se encontraron Bob y Charlotte, mientras ella y yo ejecutamos un sosegado cheek to cheek abrazados y moviéndonos lentamente. Para nada la bailamos como Bryan Ferry en su videoclip donde más bien parece seguir el ritmo de It’s not unusual de Tom Jones al más puro estilo Carlton Banks.
Scarlett desliza sus fríos dedos por mi nuca al mismo tiempo que sus labios rozan mi oreja y casi en un susurro canta: «It was fun for awhile, there was no way of knowing, like a dream in the night, who can say where we're going…»
Las tres voces entremezcladas, la de Scarlett, la de Murray y la de Ferry, componen un mosaico cacofónico e hipnótico, casi mareante, y me conducen a un profundo sopor:
Yo con Pessoa en un Chevrolet alquilado. Conduce por la carretera de Sintra, por otra carretera, por otro sueño, por otro mundo, y nos apena haber dejado atrás Lisboa. Le pregunto si estamos en un sueño, aunque conozco la respuesta, he preguntado por preguntar, pero él responde de todos modos: «Un cerebro soñando es el mismo que piensa y los sueños no pueden ser incoherentes porque no pasan de pensamientos como otros cualquiera.» Aprovecho su cita para introducir un anacronismo en forma de CD, el primer álbum de Antonio Carlos Jobim, The Composer of Desafinado, Plays, y rizando el rizo selecciono la pista número 6, Insensatez.
Entramos en una casucha al borde del camino. Deja su sombrero encima de una mesa y, todavía sin prender luz alguna, se dirige a un mueble bar. Me ofrece un vaso y dice que hasta que no entra ese líquido amarillento de sabor potente en su cuerpo él no es “persona”.
En un papel escribe "I know not what tomorrow will bring..." y por primera vez nuestras miradas se cruzan, o más bien me mira por primera vez directamente a los ojos y, apuntándome con la pluma estilográfica, declama: «Yo no sé que depara el mañana…, pero recuerda que tenemos, quienes vivimos, una vida que es vivida y otra vida que es pensada, y la única en que existimos es la que está dividida entre la cierta y la errada».
La bebida que me ha ofrecido es realmente fuerte, demasiado para mí, no estoy acostumbrado a beber alcohol y vuelvo a sentirme mareado, empiezo a sudar y de inmediato llega otra fuga psicogénica:
Yo con Sylvia Plath besándonos como se besa por primera vez. Me suplica que la lleve en mi nave hasta la habitación de Emily Dickinson. Viven relativamente cerca la una de la otra, a unas noventa y cinco millas, dos horas en coche más o menos, «y ciento trece años» me recuerda Sylvia mientras me aprieta las nalgas y, sí, por qué no admitirlo, me pone a mil.
En la nave se puede oír de fondo a Lou Reed cantando This Magic Moment -¡ay si nos viera David Lynch!- e inevitablemente empiezo a pensar en Manuel Vilas y sus conversaciones con Dios.
El viaje de Boston a Amherst ha durado cinco minutos, es lo que tienen las máquinas del tiempo, entre “tímidas y Tombuctú”.
¿Señor Vonnegut? ¿Está usted ahí? «Debes hablar de lo que conoces ¿Cuántas veces me lo habrás leído decir?»
Cuando llegamos, Emily y Carlo (su perro), nos reciben en su jardín. En una mesa hay un par de bandejas con las especialidades culinarias de Emily: pudin, dulces y el famoso pan redondo de centeno con el que ganó el segundo premio en la feria del ganado de Amherst en 1856. Todo sabe delicioso y su padre, que ha venido a saludarnos y durante todo el tiempo que pasa con nosotros no le quita el ojo de encima a Sylvia, nos confiesa que no come otro pan desde que probó el que cocina Emily.
Nos despedimos de él y nos encerramos los tres en una habitación. De momento no atisbo ni el menor detalle que evidencie que estamos ante una gran escritora. En la estancia no habrá más de cinco libros y no veo papeles ni plumas ni nada que pudiera hacer pensar que ahí se han escrito más de mil ochocientos poemas. El decoro no me permite decir cuál de ellas desnuda a la otra ni que entre las dos me desnudan a mí, pero ¡uy! ya lo he dicho.
Alguien llama a la puerta pero entra sin esperar respuesta. Es Paul Auster en persona que calzado con mocasines azul eléctricos disipa mi erección como el viento las nubes. Menuda ironía, se ha calzado así para sorprender a Emily, pero ella ni caso (sólo tiene ojos para Plath igual que el padre de Emily, el señor Edward Dickinson, hace un momento). Auster no se corta, no parece haberle importado lo más mínimo que Emily no se fije en él ni haberse topado con dos mujeres y un hombre desnudos en plena faena, es más, observa los espacios blancos, se sienta cómodamente en una butaca que hay en un rincón y empieza a recitar: «Algo sucede y, desde el instante en que comienza a suceder, nada puede volver a ser lo mismo. Algo sucede. O bien, algo no sucede. Un cuerpo se mueve. O bien, no se mueve. Y si se mueve, algo comienza a suceder. Y aun si no se mueve, algo comienza a suceder.»
Qué oportuno, ahora sí ha conseguido captar la atención de Emily y, efectivamente, algo sucede, recogemos todos nuestra ropa resignados, nos vestimos y damos por acabada la orgía.
Emily le responde a Auster con uno de sus poemas: «Algunos dicen / la palabra muere al ser dicha. / Yo digo que empieza a vivir ese día.»
Mientras ellos se susurran, Sylvia y yo nos pillamos una depre del copón. Paul le pregunta si le gustan sus mocasines, que los ha comprado expresamente por su poema, el 1593. Emily, sorprendida ante tamaña intrusión en su aún inédita obra, argumenta que no ha escrito poema alguno en el que aparezcan zapatos eléctricos, que no comprende cómo pueden aparecer esos zapatos en nada que haya podido escribir ella si no ha visto a nadie calzado con ellos jamás. Que quizás lo escriba ahora, o mejor cuando todos nos larguemos de su habitación.
Deja de engañar, no quieras ocultar que has pasado sin tropezar, monstruo de papel, no sé contra quién voy ¿o es que acaso hay alguien más aquí? Vaya pesadilla, corriendo, con una bestia detrás, dime que es mentira todo, un sueño tonto y no más, me da miedo la inmensidad donde nadie oye mi voz…
Después de la lucha de gigantes Auster le recita el poema 1593 y, cuando llega a la parte del mocasín eléctrico, la muchacha le interrumpe para explicar que seguramente se refiere a una serpiente de agua muy venenosa, water moccasin snake, de la misma familia que la cascabel y la víbora cobriza. Paul ruborizado empieza a comprender que ha hecho un ridículo espantoso, pero además recuerda que escribió una carta a su amigo John Maxwell Coetzee en la que le contaba que no lograba entender que apareciera un mocasín eléctrico en un poema tan antiguo. Auster parece abatido, como si le hubiesen dado la peor noticia que uno puede esperar. Sus enormes ojos, tan brillantes hace un momento mientras observaba a Emily, se han transformado en algo horrible, de alguna manera parecen diabólicos, y ahora sus ojeras son más acentuadas, como si no hubiera dormido en días. Me pregunta quién soy, qué hago ahí y cómo he llegado y, lo que es aún más importante, quiere saber lo mismo sobre él. Pero le ha bastado mirar hacia mis manos para comprenderlo todo de golpe y renuncia a hacer más preguntas. Así que me pide un favor, un sólo favor, que le lleve al país de las últimas cosas. Necesita aclarar sus ideas aunque eso sea lo último que haga en su vida.
«Una inquietud persigue mi alma», la canción de Iván Ferreiro, suena de fondo, y cuando llega a la parte que dice «si no recibes esta grabación es que me perdí» pensamos en Anna Blume.
La habitación se oscurece y todo gira a nuestro alrededor. Auster y yo, uno frente al otro. Oímos una voz de mujer que se aproxima: «Fred? Fred, Where are you?»
Hemos entrado en el sueño de Fred Madison ¿Renee preguntando por Fred? debemos salir de ahí cuanto antes si apreciamos nuestras extremidades.
Aunque si lo pienso bien ¿no será este el país de las últimas cosas? A nuestro alrededor lo que hace un momento estaba ya no está, miramos al suelo y vemos el pasaporte de un hombre llamado Quinn. «Cierras los ojos un momento, o te das la vuelta para mirar otra cosa y aquella que tenías delante desaparece de repente. Nada perdura, ya ves, ni siquiera los pensamientos en tu interior. Y no vale la pena perder el tiempo buscándolos; una vez que una cosa desaparece, ha llegado a su fin.»
La cartera del cretino, de Kurt Vonnegut
Todo esto sucedió, más o menos. La primera sorpresa fue cuando Roberto de Paz me informó de que se publicaba material inédito de Kurt Vonnegut; nada menos que siete relatos (el último incompleto) y un ensayo, todos ellos nunca antes publicados.En parte, me siento un intruso al acercarme a un material del que no sabemos si el autor se sentía orgulloso, pero, por otro lado, siento una enorme felicidad por aumentar mi biblioteca personal y poder leer más narraciones del siempre mordaz e irónico Vonnegut.
Los que seguís este blog ya sabéis que es uno de mis escritores favoritos, que por él siento gran devoción y que puedo presumir de haber leído casi la totalidad de lo que ha escrito (en este punto hay que aclarar que aún queda mucho material inédito en castellano y que deseo con todas mis fuerzas que alguien -a ver si lee esto el editor de Malpaso- lo quiera publicar, por poner sólo un ejemplo: "Welcome to the Monkey House").
La segunda sorpresa fue que me llegara a casa (no os podéis imaginar la ilusión que me hizo) y además en una edición tan bonita (las hojas tintadas de naranja en los bordes y de tapa dura). Pero las sorpresas no acaban ahí, y es que el próximo 11 de noviembre en la librería Nollegiu, en Barcelona, se celebra un homenaje coincidiendo con el día que Kurt Vonnegut hubiera cumplido 91 años, un acto que lleva por título 'Matadero Vonnegut', y que se ha organizado por culpa de (y gracias a) la editorial Malpaso, responsables de la publicación de "La cartera del cretino". Así que un servidor se siente más feliz que Tom Sawyer en un día sin colegio.
(Aprovecho, a propósito de lo que voy comentando en esta no-reseña, para ir introduciendo frases, aforismos o sentencias, cómo lo quieran llamar, de mi admirado Vonnegut -lo hago en color naranja para que las puedan identificar y porque, como ya he dicho, es el color que lleva la edición de este libro tintado en los bordes). Aquí va otra: So it goes (Así fue)
¿Cuántas sorpresas he enumerado ya?
Si esto no es maravilloso, ¿qué lo será?
Pues sí, hay más sorpresas ¿la quinta ya? Y ésta tiene que ver con una de las novelas que más me gustan de entre todas las que publicó Vonnegut y el primer relato que encontramos en "La cartera del cretino". Estoy hablando de "Las sirenas de Titán" (1959), su segunda novela y que ahora sólo se consigue en el mercado de segunda mano o en versión digital, una novela que sí es auténtica ciencia ficción (sigo sin comprender porque se le encasilla en ese género literario, que por otra parte no tiene nada de malo, pero al que obviamente no pertenece). Pues bien, la sorpresa fue al leer el título de ese primer relato del que hablo: "Entre tibio y Tombuctú", (aquí debo hacer un inciso, y es que la traducción del título no es fiel al del original "Between Timid and Timbuktu", que por tanto debería ser "Entre tímido y Tombuctú").
...la primera norma de cualquier curso de escritura creativa, que a mí se me antoja excelente, es: Escribe sobre lo que conoces.
Sí, ese título me sonaba, así que decidí investigar hasta que di de nuevo con él, ¿dónde? Pues "Entre tímido y Tombuctú" es como se titula también el primer capítulo de "Las sirenas de Titán", y tienen en común el tiempo: los viajes en el tiempo. En "Las sirenas de Titán", se habla de un volumen de poemas que lleva ese título, El título derivaba del hecho de que en inglés, todas las palabras entre timid (tímido) y Timbuktu (Tombuctú) en los diccionarios abreviados, se relacionan con el tiempo (time).
Deduzco que todos los relatos de "La cartera del cretino" pertenecen a los primeros escritos de Vonnegut, sobre los años 50-60, y, este cuento en concreto reúne una serie de ingredientes que inevitablemente me ha llevado a evocar "The Twilight Zone" y "Alfred Hitchcock Presents".
Me estoy extendiendo demasiado y no sigo el primero de los consejos del maestro, pido disculpas, perdonen mi entusiasmo: 1. Utilizar el tiempo ajeno de modo tal que el otro no sienta que lo ha malgastado.
En el segundo relato "Roma", es donde, con el pretexto de una obra de teatro algo subida de tono para la época en la que sucede la historia, Vonnegut usa su característica y fina ironía para dejar a cada uno en su sitio. Gracias a este relato he descubierto una escena desternillante protagonizada por W.C. Fields:
En "Paraíso junto al río" nada es lo que parece, y no sabría decir por qué esta narración me recordó a lo que sentí al leer algunos de los cuentos de Ernest Hemingway durante el año pasado.
El cuarto cuento es el que da título al libro "La cartera del cretino", con un final redondo y sorpresa incluida, un relato que también podría haber sido utilizado de guión en algún capítulo de las series de Alfred Hitchcock.
"Señorita Snow, está usted despedida" tiene tantos momentos hilarantes como tristes y "París, Francia" es sin duda el mejor de todos, donde tres parejas de distintas generaciones se conocen en un tren de camino a París con giros imprevisibles y un final con moraleja.
-Yo nunca había visto una ciudad -dijo Rachel- que permitiera a nadie ser tantas cosas con tanta facilidad. Debería haber una gran señal en todas las estaciones de París que dijese, en todos los idiomas, Esto es un sueño. Adelante, actúa como el idiota que eres y a ver qué pasa.
Después de estos seis relatos llega el ensayo "El último de Tasmania" escrito en 1992, donde encontramos a un Vonnegut que ya conocimos en 2005 con "Un hombre sin patria", duro y crítico no deja indiferente a nadie ante tanta injusticia del pasado y del presente. Si en "Un hombre sin patria" leímos cosas como esta: Por si no lo habían notado, ahora somos casi tan temidos y odiados en todo el mundo como lo fueron los nazis. Y con motivo. Por si no lo habían notado, nuestros líderes no electos han deshumanizado a millones y millones de seres humanos meramente a causa de su religión y de su raza.
En "El último de Tasmania", como en "Un hombre sin patria", carga contra los mandatarios, la TV., carga contra el despiadado Cristóbal Colón, que lejos de ser un héroe, era un hombre de una codicia y una crueldad rayanas en la demencia.
La verdad es que somos incorregibles, los animales más asquerosos que pueda haber, como testifica la historia, y no hay nada que hacerle.
Y ya, para terminar, un cuento inacabado: "La ciudad robot y el señor Caslow", que nos lleva a conocer una sociedad distópica con personajes muy bien definidos, pero cuando estás en la parte más interesante se corta la historia, sí, así, en mitad de una frase y
(Kurt Vonnegut, además de ser autor de "Matadero cinco", lo es de novelas tan brutales como "Barbazul", "La pianola" o "Cuna de gato", todas ellas publicadas en castellano por Anagrama y que por alguna extraña razón no se reeditan, a excepción de "Matadero cinco", por supuesto.
De "Cuna de gato" y "Desayuno de campeones" se pueden encontrar -eso sí a un precio desorbitado- nuevas ediciones a cargo de "La Bestia Equilátera", y, a un precio más razonable, las versiones digitales)
Quiero agradecer a Malpaso ediciones y, en especial a Eva Muñoz, que me brindaran la posibilidad de participar en toda esta locura Vonnegutiana, y, ya de paso, les deseo mucha suerte, mucho éxito, lo merecen.
¿Qué les pasa con Boz Scaggs a nuestros traductores?
¿Alguien se imagina leer en una novela o escuchar en una serie de televisión a un personaje diciendo ”Por los altavoces del techo se oía la última canción de los Tom Jones” o ”Algo estamos haciendo mal cuando nuestro hijo no sabe quiénes son los Tom Jones”?
Pues no imaginen, pasen y lean.
Pongo a Tom Jones como ejemplo por que es un cantante muy conocido y además porque su apellido termina con la letra s, como el apellido de Boz Scaggs, nombre artístico de William Royce Scaggs, un cantante americano no tan conocido como Tom Jones pero que tampoco es un artista anónimo, y sí, al igual que Tom Jones no estamos ante un grupo musical, sino ante un artista en solitario.
Algo ocurre con nuestros traductores. En los 80, cuando no se podía acceder a la información con la rapidez de la que disponemos ahora gracias a Internet, se podía entender -aunque tampoco es excusa- que se cayera en cierto tipo de errores, pero por favor, si uno lee la versión original y la traducción del ejemplo que traigo aquí no se puede comprender por qué llegan a la conclusión de que Boz Scaggs es un grupo, y digo yo que si hay dudas o no se conoce al artista o grupo en cuestión, antes de tirar adelante esa traducción lo suyo sería recabar información, ¿o no?:
Yo bebía silenciosamente mi cerveza. Por los altavoces del techo se oía la última canción de los Boz Scaggs. La gramola había pasado a la historia. (La caza del carnero salvaje - Haruki Murakami) (1992 edición de Anagrama)
I drank my beer. The ceiling speakers were playing the latest Boz Scaggs hit. There wasn't a jukebox in sight. (A wild sheep chase - Haruki Murakami) (1989)
Pero no acaba ahí la cosa. No deja de ser curioso que hayamos sufrido dos veces ese mismo error con Boz Scaggs (estoy convencido que aún son más, pero ahora no tengo ganas de seguir investigando). El primero fue en "La caza del carnero salvaje", y el segundo -que yo haya cazado- lo encontré ayer mientras disfrutaba de Breaking Bad. Disfruté hasta que ese torpe error me hizo bajar de la nube. En el capítulo 4 de la segunda temporada, Walter y su hijo hablan de bandas de Rock. Walter cree que está al día y menciona a los Steely Dan y a Boz Scaggs. El diálogo es magnífico, como casi todos los que ofrece la serie, e iba más o menos así:
- Boz Scaggs, aquí tienes otro.
- ¿Boz Scaggs?
- Nuestro hijo no sabe quiénes son los Boz Scaggs. Hemos fallado como padres.
- Estoy pensando que yo tampoco sé quiénes son los Boz Scaggs.
- Boz Scaggs. There's another one.
- Boz Scaggs.
- Our son doesn't know
who Boz Scaggs is. We have failed as parents.
- Come to think of it...I barely know who Boz Scaggs is.
- Stop it.
Ante lo cual no puedo hacer otra cosa que relajarme con una de las canciones que más me gusta de este señor y esperar que algún día los traductores se documenten bien si no quieren seguir quedando como auténticos paletos. Y es que errores de este tipo son más habituales de lo que uno se puede llegar a imaginar, y no sólo entorpecen la lectura, sino que además puede llevar a los lectores a desconfiar de los datos que ofrecen las novelas sobre personajes, escritores o artistas de la vida real de los cuales uno no tiene otra referencia que lo que está leyendo. Si recomendamos leer, si creemos que es tan vital para nuestros hijos, debemos corregir esos errores y comunicarlos cuando los encontremos o habremos fallado como padres y lectores.
De Nombre Falso, Ricardo Piglia
Se me ocurre que nunca vas a entender que tenés que separar la literatura de la guita. Imaginarse que la literatura es una especialidad, una profesión me parece inexacto. Todos son escritores. El escritor no existe, todo el mundo es escritor, todo el mundo sabe escribir. Cuando se escribe una carta (ésta, cualquiera), también eso es literatura. Diría aún más: cuando se conversa, cuando uno narra una anécdota, se hace literatura, siempre es la misma cosa. Hay personas que jamás han escrito en la vida y de golpe escriben una obra maestra. Los otros son profesionales, escriben un libro por año y publican porquerías para vivir de eso (si pueden): como si fuera justo que les pagaran por escribir sus suciedades.
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