Hechos curiosos

El pasado 11 de diciembre, mientras íbamos en coche de excursión, escuchamos en el programa Fallo de sistema de Radio 3, una entrevista a los responsables de la La Agenda del fin del Mundo editada por Blackie Books, Jonathan Millán (ilustrador) y Sirag Nabih (guionista). Nos gustó especialmente cuando contaron un hecho acaecido en la única novela de Edgar Allan Poe "Las Aventuras de Arthur Gordon Pym". Un hecho que volvió a suceder cuarenta y siete años después, aunque esta vez en la vida real.
Entonces les dije a los demás que si no recordaba mal, tenía un libro en casa que recopilaba ese tipo de cosas. Y no lo recordaba mal, no. Hoy he dado con ese grueso volumen, El Libro de los Hechos Insólitos de Gregorio Doval que fue publicado en 1994 y del que hay una edición de bolsillo (supongo que menos gruesa) editada por Alianza.
Gregorio Duval explica en la presentación que para reunir las más de mil quinientas noticias que componen el libro, tardó unos cuatro años y que empezó a recopilarlos cuando recibió el encargo de preparar preguntas culturales para concursos de televisión.
La casualidad ha querido que la misma anécdota que oímos contar a los autores de La Agenda del Fin del Mundo esté presente también en este libro. Eso me ha empujado a querer compartirla aquí, así que corto y pego uno de los muchos enigmas, una de las sospechosas coincidencias, leyendas, vidas extraordinarias que podemos encontrar en el libro de Gregorio Doval:

En 1837, Edgar Allan Poe (1809-1849) publicó Las Aventuras de Arthur Gordon Pym, novela en la que se relataba la aventura de cuatro supervivientes de un naufragio que, tras permanecer muchos días en un bote a la deriva -contando por único "alimento" con una botella de oporto-, acuciados por el hambre, deciden sortear entre ellos cuál servirá de alimento a los demás, para lo que cortan cuatro pajitas, una de ellas más corta, y eligen cada uno una. La fortuna quiere que el elegido sea un grumete llamado Richard Parker, al que sus compañeros, según lo pactado, asesinan y devoran. En 1884, cuarenta y siete años después, la yola Mignonette zozobró al sur del océano Atlántico, logrando salvarse sus cuatro tripulantes a bordo de un bote; acuciados por el hambre, decidieron asesinar y comerse a uno de ellos que, enfermo y desnutrido, se encontraba en franco estado agonizante. Se trataba del que había sido grumete de la yola, cuyo nombre era Richard Parker.

1 comentario :

  1. Oye, tiene que ser interesantísimo tu libro.
    Por mi parte me pierden las curiosidades y siempre las voy buscando, ya se que no suelen servir de mucho, pero mi lado cotilla sale por ahí y muchas veces es lo que mejor recuerdo.
    Gracias por compartirlo :)
    Besos

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