De Nombre Falso, Ricardo Piglia
Se me ocurre que nunca vas a entender que tenés que separar la literatura de la guita. Imaginarse que la literatura es una especialidad, una profesión me parece inexacto. Todos son escritores. El escritor no existe, todo el mundo es escritor, todo el mundo sabe escribir. Cuando se escribe una carta (ésta, cualquiera), también eso es literatura. Diría aún más: cuando se conversa, cuando uno narra una anécdota, se hace literatura, siempre es la misma cosa. Hay personas que jamás han escrito en la vida y de golpe escriben una obra maestra. Los otros son profesionales, escriben un libro por año y publican porquerías para vivir de eso (si pueden): como si fuera justo que les pagaran por escribir sus suciedades.
Me gusta recordar las cosas a mi manera, no necesariamente como sucedieron
Ed: Do you own a video camera?
Renee Madison: No. Fred hates them.
Fred Madison: I like to remember things my own way.
Ed: What do you mean by that?
Fred Madison: How I remembered them. Not necessarily the way they happened.
El título de esta entrada puede llevar a pensar que de nuevo voy a hablar de "Carretera Perdida", pero no, sólo he querido usar la famosa frase de Fred Madison en respuesta a los detectives Al y Ed cuando le preguntan si tiene una cámara de vídeo, una respuesta que me parece perfecta para este post: “me gusta recordar las cosas a mi manera, no necesariamente como sucedieron”.
Y es que hoy me he despertado con Borges y luego, más tarde, en el tren leyendo a Vila-Matas, ha vuelto a aparecer. En los dos casos están presentes los recuerdos, nuestra memoria, cómo recordamos. Así que corto y pego ambas apariciones a continuación, aunque, eso sí, no necesariamente como sucedieron.
El pasado es siempre un conjunto de recuerdos, de recuerdos muy precarios, porque nunca son verdaderos. Acerca de esto le oí decir algo muy bello y conmovedor a Borges. Se lo oí decir en una conferencia secreta que él dio en Zékian, una librería clandestina que se hallaba en la segunda planta de una casa de la rue Littré.
[...]
Fui a Zékian sin futuro y salí sin pasado.
Escuché a Borges decir que recordaba que una tarde su padre le había dicho algo muy triste sobre la memoria, le había dicho: «Pensé que podría recordar mi niñez cuando por primera vez llegué a Buenos Aires, pero ahora sé que no puedo, porque creo que si recuerdo algo, por ejemplo, si hoy recuerdo algo de esta mañana, obtengo una imagen de lo que vi esta mañana. Pero si esta noche recuerdo algo de esta mañana, lo que entonces recuerdo no es la primera imagen, sino la primera imagen de la memoria. Así que cada vez que recuerdo algo, no lo estoy recordando realmente, sino que estoy recordando la última vez que lo recordé, estoy recordando un último recuerdo. Así que en realidad no tengo en absoluto recuerdos ni imágenes sobre mi niñez, sobre mi juventud.»
Después de evocar estas palabras de su padre, Borges se calló durante unos segundos que me parecieron eternos, y luego añadió: «Intento no pensar en cosas pasadas porque si lo hago, sé que lo estoy haciendo sobre recuerdos, no sobre las primeras imágenes. Y eso me pone triste. Me entristece pensar que no tengamos recuerdos verdaderos de nuestra juventud.»
Enrique Vila-Matas “París no se acaba nunca”
Nosotros estamos hechos, en buena parte, de nuestra memoria, Esa memoria está hecha, en buena parte, de olvido. (J.L. Borges)
Descubriendo a Vivian Fu
Su rostro evidencia que ha sufrido un accidente. Ha perdido los incisivos superiores. Los dos ojos están amoratados pero es el izquierdo el que prácticamente no puede abrir. Gasas ensangrentadas taponan sus fosas nasales. La cara está hinchada, la parte izquierda es la que se ha llevado la peor parte, tiene rozaduras desde la frente hasta la parte inferior del labio. Necesitará un año de curaciones y cirugía reconstructiva facial hasta que logre recuperar su dulce aspecto de siempre.
En 2009, dos días antes de que cumpliera los diecinueve años, un BMW deportivo la atropelló cuando iba a cruzar una calle en la playa de Venice. No dice de qué color era el coche, yo digo que era rojo.
Cuatro años después de aquel fatídico accidente se lamenta de no haber documentado el proceso desde que ingresó en el hospital hasta su completa recuperación. Sólo ha colgado en su blog dos fotografías una de cuando la ingresaron y otra justo después de la intervención quirúrgica, y asegura que nunca antes se había sentido tan nerviosa en su vida publicando un autorretrato.
Me fascina su rostro, no el del accidente, no. El de antes y el de después de 2009. Es una mezcla entre infantil y el de mujer fatal, y creo que precisamente esa ambigüedad es lo que me atrae tanto de ella. De ella y de él, de Tim.
Tim, igual que Vivian, también tiene un aspecto ambiguo; por un lado podrías verle como un chico tímido, retraído, con sus gafas de pasta y un gran parecido a Erlend Øye de Kings of Convenience (aunque a diferencia de Erlend, Tim lleva el pelo largo y una barba bastante poblada), pero por otro lado, parece un tipo algo duro, un músico de rock o un actor, no sé, me viene a la mente Gary Oldman, por ejemplo.
Vivian y Tim lucen tatuajes, algunos un poco naíf, como si se lo tomaran a broma; un plátano y una manzana, un corazón o una flor son algunos de ellos, parecen dibujados por un niño de primaria. Tim es el que más partes de su cuerpo lleva tatuadas, aunque los tatuajes del pecho son bastante recientes, de finales de 2012.
Tim no sé a qué se dedica. En los retratos, que también son obra de Vivian, le vemos tumbado en la cama (en algunas desnudo, en otras practicando sexo oral a Vivian) también lo podemos ver desnudo nadando en una piscina, metido en la ducha o cocinando, o sobre una tabla de skateboard, pero ninguna me ayuda a deducir cuál puede ser su profesión. Tal vez escritor. Vivian Fu es fotógrafa y vive en San Francisco, fue educada en Santa Cruz y se crió en los suburbios del Valle de San Fernando. Hasta ahora mismo, esta mañana, no sabía nada de ellos, los estoy conociendo justo ahora visitando el Tumblr de Vivian Fu.
Sin duda seguiré de cerca su obra. No sólo me he fijado en sus autorretratos (muchos de ellos muestran con absoluta normalidad el día a día en sus vidas), o en los retratos de personas paseando por la calle, o de amigas en el baño, o desnudos, o paisajes... no, también me ha interesado su actitud ante la vida, hay en esta pareja algo que me transmite sinceridad, autenticidad. No me preguntes por qué, hay algo aquí que creo que merece ser narrado, compartido, y todo desde el punto de vista de Vivian Fu, por supuesto.
Más fotografías en su cuenta de Flickr
Yo fotografío mi vida privada, así que en ese sentido mi vida privada influye en mi fotografía, pero mi fotografía no interfiere con mi vida privada, porque puedo elegir no fotografiar ciertos momentos.
Puedes leer la entrevista a Vivian Fu en Redox Magazine.
Actualización a 5 de agosto de 2013, ayer Vivian Fu estrenó pagina web Vivianfu.com
En 2009, dos días antes de que cumpliera los diecinueve años, un BMW deportivo la atropelló cuando iba a cruzar una calle en la playa de Venice. No dice de qué color era el coche, yo digo que era rojo.
Cuatro años después de aquel fatídico accidente se lamenta de no haber documentado el proceso desde que ingresó en el hospital hasta su completa recuperación. Sólo ha colgado en su blog dos fotografías una de cuando la ingresaron y otra justo después de la intervención quirúrgica, y asegura que nunca antes se había sentido tan nerviosa en su vida publicando un autorretrato.
Me fascina su rostro, no el del accidente, no. El de antes y el de después de 2009. Es una mezcla entre infantil y el de mujer fatal, y creo que precisamente esa ambigüedad es lo que me atrae tanto de ella. De ella y de él, de Tim.
Tim, igual que Vivian, también tiene un aspecto ambiguo; por un lado podrías verle como un chico tímido, retraído, con sus gafas de pasta y un gran parecido a Erlend Øye de Kings of Convenience (aunque a diferencia de Erlend, Tim lleva el pelo largo y una barba bastante poblada), pero por otro lado, parece un tipo algo duro, un músico de rock o un actor, no sé, me viene a la mente Gary Oldman, por ejemplo.
Vivian y Tim lucen tatuajes, algunos un poco naíf, como si se lo tomaran a broma; un plátano y una manzana, un corazón o una flor son algunos de ellos, parecen dibujados por un niño de primaria. Tim es el que más partes de su cuerpo lleva tatuadas, aunque los tatuajes del pecho son bastante recientes, de finales de 2012.
Tim no sé a qué se dedica. En los retratos, que también son obra de Vivian, le vemos tumbado en la cama (en algunas desnudo, en otras practicando sexo oral a Vivian) también lo podemos ver desnudo nadando en una piscina, metido en la ducha o cocinando, o sobre una tabla de skateboard, pero ninguna me ayuda a deducir cuál puede ser su profesión. Tal vez escritor. Vivian Fu es fotógrafa y vive en San Francisco, fue educada en Santa Cruz y se crió en los suburbios del Valle de San Fernando. Hasta ahora mismo, esta mañana, no sabía nada de ellos, los estoy conociendo justo ahora visitando el Tumblr de Vivian Fu.
Más fotografías en su cuenta de Flickr
Yo fotografío mi vida privada, así que en ese sentido mi vida privada influye en mi fotografía, pero mi fotografía no interfiere con mi vida privada, porque puedo elegir no fotografiar ciertos momentos.
Puedes leer la entrevista a Vivian Fu en Redox Magazine.
Actualización a 5 de agosto de 2013, ayer Vivian Fu estrenó pagina web Vivianfu.com
Mortal y Rosa, de Francisco Umbral
Una lección aprendida.
No volverá a ocurrir.
Jamás obviaré de nuevo a un escritor por prejuicios.
Aunque a Umbral más que evitarlo lo ignoré. No me acerqué nunca a su obra, no me interesé por sus artículos, su poesía ni sus novelas. Grave error.
Pero por suerte, gracias a Sergio y a su magnífica y entusiasta reseña, nos animamos unos cuantos y se organizó una lectura conjunta de "Mortal y Rosa". Desde entonces no he dejado de agradecer a todo el café literario y, sobre todo a Sergio, que me dieran a conocer esta monumental obra poética. Digo obra poética, pero además de poesía en prosa, se podría considerar ensayo y diario personal. "Mortal y Rosa" es eso y mucho más. Es una bofetada y una caricia, es un grito y una nana, es, en definitiva y sin exagerar, lo más bello que leído en mi vida.
Dejemos a un lado que un servidor pueda leer con otra mirada a estas alturas de su vida este libro. Porque sí, puede ser muy fácil caer en la trampa, dejarse llevar por los sentimientos, mostrar empatía hacia un padre que se desnuda y deja al descubierto todo lo que necesita vomitar tras la muerte de su hijo, un niño de seis años, de leucemia. Para cualquier padre sería, como digo, muy fácil sentir compasión, pero para un padre primerizo al que todo le da miedo o que camina a tientas aprendiendo día a día, procurando que todo sea perfecto, que tiene los sentimientos a flor de piel, no sólo sería normal que juzgara de distinta forma que en otra situación este tipo de lecturas, sino que además sería recomendable ni acercarse a ellas. Pero estamos ante una lectura, que si bien es cierto que en más de una ocasión eriza la piel y te puede hacer saltar lágrimas, no cae en sentimentalismo barato, todo lo contrario. Primero debo decir que la prosa de Umbral es de las mejores que he leído, y tengo serias dudas de que jamás vuelva a leer nada igual; me atrapó, no por el tema principal, sino por cómo cuenta cualquier anécdota: ver a una mujer paseando, cómo él come castañas, qué opinión tiene sobre la sociedad, políticos etc. o la compra de una mecedora (aunque parezca mentira, la parte de la mecedora es una de las más bonitas de "Mortal y Rosa").
Pero además habla de filosofía, de literatura universal, de cómo le gustaría ser recordado como escritor (créanme que de forma muy humilde).
Y es que aquí, en realidad, habla para él, es su diario personal, un lugar en el que puede mantener un diálogo con su hijo, en un libro del que dice que no se cierra, sino que queda eternamente abierto.
Es el libro que más he subrayado de todos los que he leído. Podría comenzar a transcribir aquí, en esta entrada, frases y párrafos enteros, decenas de ellos, y no haría justicia a todo lo que he hallado en su conjunto, pero sí puedo asegurar que todas las frases y párrafos que he compartido de "Mortal y Rosa" en las redes sociales, Facebook y Twitter, son las que más likes y comentarios han recibido de entre todos los libros que voy comentando mientras los leo.
No soy ningún experto literario, sólo un lector al que de vez en cuando le gusta compartir sus sensaciones. Quizá sonará estúpido, pero así, en caliente, al terminar de leer "Mortal y Rosa", he escrito esto en Goodreads:
Señor Umbral, llego tarde a sus escritos, esto es lo primero que leo de usted, y me parece de lo más curioso que en este libro expresara su deseo de que en un futuro alguien le leyese y le llevara a decir: "No estaba mal este señor. Era interesante lo que decía. Debió dejar poca obra. Lástima".
Creo que no ha sido poca la obra que nos ha dejado, pero ya le digo que llego tarde a usted, y sí, me ha parecido muy interesante, tan interesante que pienso que aunque sólo hubiese escrito "Mortal y Rosa" habría usted merecido el premio Nobel de literatura.
Dejo aquí un par de párrafos, si esto no es una maravilla ¿qué lo será?
El mundo reposa en la explotación y se desplaza por la guerra. El mundo descansa en el explotado o avanza sobre cadáveres. Puedes elegir entre la esclavitud y la muerte. O ni siquiera eso. Eligen por ti. El hombre sólo ha sabido erigir escaleras de peldaños humanos. Todo se hace a costa de alguien. Enseñar Historia o grandes monumentos es enseñar crímenes. Vivimos sobre el terreno pantanoso de los explotados, pisamos las arenas movedizas de inmensas extensiones de sufrientes. Landas de sangre iluminan nuestro paisaje.
La primera niñez, la época que perdemos de nuestra vida, de la que nunca sabemos nada, sólo se recupera con el hijo, con él vuelve a vivirse. Gracias al hijo podemos asistir a nuestra propia infancia, a nuestro propio nacimiento y yo miraba aquellos ojos cerrados, aquel llanto rosáceo, y me veía a mí mismo, por fin, en el revés del tiempo. El niño, su debilísimo denuedo, su crueldad rosa, su fe total en la vida, sin pasado ni futuro, presente completo, y cómo se ha ido abriendo paso a través del idioma, cómo ha ido abriendo frondas, tomando palabras, y llega ya hasta mí, venido de la manigua que nos separaba, del bosque de los nombres y las letras, y está ya de este lado, habitante del alfabeto.
(Mortal y Rosa - Francisco Umbral)
No volverá a ocurrir.
Jamás obviaré de nuevo a un escritor por prejuicios.
Aunque a Umbral más que evitarlo lo ignoré. No me acerqué nunca a su obra, no me interesé por sus artículos, su poesía ni sus novelas. Grave error.
Pero por suerte, gracias a Sergio y a su magnífica y entusiasta reseña, nos animamos unos cuantos y se organizó una lectura conjunta de "Mortal y Rosa". Desde entonces no he dejado de agradecer a todo el café literario y, sobre todo a Sergio, que me dieran a conocer esta monumental obra poética. Digo obra poética, pero además de poesía en prosa, se podría considerar ensayo y diario personal. "Mortal y Rosa" es eso y mucho más. Es una bofetada y una caricia, es un grito y una nana, es, en definitiva y sin exagerar, lo más bello que leído en mi vida.
Dejemos a un lado que un servidor pueda leer con otra mirada a estas alturas de su vida este libro. Porque sí, puede ser muy fácil caer en la trampa, dejarse llevar por los sentimientos, mostrar empatía hacia un padre que se desnuda y deja al descubierto todo lo que necesita vomitar tras la muerte de su hijo, un niño de seis años, de leucemia. Para cualquier padre sería, como digo, muy fácil sentir compasión, pero para un padre primerizo al que todo le da miedo o que camina a tientas aprendiendo día a día, procurando que todo sea perfecto, que tiene los sentimientos a flor de piel, no sólo sería normal que juzgara de distinta forma que en otra situación este tipo de lecturas, sino que además sería recomendable ni acercarse a ellas. Pero estamos ante una lectura, que si bien es cierto que en más de una ocasión eriza la piel y te puede hacer saltar lágrimas, no cae en sentimentalismo barato, todo lo contrario. Primero debo decir que la prosa de Umbral es de las mejores que he leído, y tengo serias dudas de que jamás vuelva a leer nada igual; me atrapó, no por el tema principal, sino por cómo cuenta cualquier anécdota: ver a una mujer paseando, cómo él come castañas, qué opinión tiene sobre la sociedad, políticos etc. o la compra de una mecedora (aunque parezca mentira, la parte de la mecedora es una de las más bonitas de "Mortal y Rosa").
Pero además habla de filosofía, de literatura universal, de cómo le gustaría ser recordado como escritor (créanme que de forma muy humilde).
Y es que aquí, en realidad, habla para él, es su diario personal, un lugar en el que puede mantener un diálogo con su hijo, en un libro del que dice que no se cierra, sino que queda eternamente abierto.
Es el libro que más he subrayado de todos los que he leído. Podría comenzar a transcribir aquí, en esta entrada, frases y párrafos enteros, decenas de ellos, y no haría justicia a todo lo que he hallado en su conjunto, pero sí puedo asegurar que todas las frases y párrafos que he compartido de "Mortal y Rosa" en las redes sociales, Facebook y Twitter, son las que más likes y comentarios han recibido de entre todos los libros que voy comentando mientras los leo.
No soy ningún experto literario, sólo un lector al que de vez en cuando le gusta compartir sus sensaciones. Quizá sonará estúpido, pero así, en caliente, al terminar de leer "Mortal y Rosa", he escrito esto en Goodreads:
Señor Umbral, llego tarde a sus escritos, esto es lo primero que leo de usted, y me parece de lo más curioso que en este libro expresara su deseo de que en un futuro alguien le leyese y le llevara a decir: "No estaba mal este señor. Era interesante lo que decía. Debió dejar poca obra. Lástima".
Creo que no ha sido poca la obra que nos ha dejado, pero ya le digo que llego tarde a usted, y sí, me ha parecido muy interesante, tan interesante que pienso que aunque sólo hubiese escrito "Mortal y Rosa" habría usted merecido el premio Nobel de literatura.
Dejo aquí un par de párrafos, si esto no es una maravilla ¿qué lo será?
El mundo reposa en la explotación y se desplaza por la guerra. El mundo descansa en el explotado o avanza sobre cadáveres. Puedes elegir entre la esclavitud y la muerte. O ni siquiera eso. Eligen por ti. El hombre sólo ha sabido erigir escaleras de peldaños humanos. Todo se hace a costa de alguien. Enseñar Historia o grandes monumentos es enseñar crímenes. Vivimos sobre el terreno pantanoso de los explotados, pisamos las arenas movedizas de inmensas extensiones de sufrientes. Landas de sangre iluminan nuestro paisaje.
La primera niñez, la época que perdemos de nuestra vida, de la que nunca sabemos nada, sólo se recupera con el hijo, con él vuelve a vivirse. Gracias al hijo podemos asistir a nuestra propia infancia, a nuestro propio nacimiento y yo miraba aquellos ojos cerrados, aquel llanto rosáceo, y me veía a mí mismo, por fin, en el revés del tiempo. El niño, su debilísimo denuedo, su crueldad rosa, su fe total en la vida, sin pasado ni futuro, presente completo, y cómo se ha ido abriendo paso a través del idioma, cómo ha ido abriendo frondas, tomando palabras, y llega ya hasta mí, venido de la manigua que nos separaba, del bosque de los nombres y las letras, y está ya de este lado, habitante del alfabeto.
(Mortal y Rosa - Francisco Umbral)
Los Consejos, de Roberto Bolaño & A.G. Porta
Consejos de un discípulo de Morrison a un fanático de Joyce seguido de Diario de bar, de Roberto Bolaño & A.G. Porta (1984).
"Hubo una época, pobre de mí, en que creí que la literatura arrastraría gente, como el rock"
Sólo por el cuento "Diario de Bar" que, a modo de bonus track en un disco, viene justo al final, cuando termina la novela, ya merece la pena poseer este libro. Mi edición es de bolsillo, la primera, que data de octubre de 2008, y aunque no es la edición "bonita" (y eso que la tuve en las manos pero en el último momento la dejé para otro día..), la que vemos en la cubierta a Joyce, Bolaño, Porta y Morrison, una señal de Stop y otra de dirección obligatoria con una pizzería al fondo, ya forma parte de mi preciada pero todavía pequeña colección Bolañiana.
Hay una edición de coleccionista, debe ser la primera de 1984, que en el portal de compraventa de artículos Todocolección se vende a tan sólo 1.200 euros, pero sinceramente prefiero la cubierta del mío, no lo digo por el precio, mi ejemplar es más sobrio y además viene seguido de "Diario de Bar".
El relato, "Diario de Bar", igual que la novela "Los Consejos", también está escrito a cuatro manos (que digo yo que deberíamos decir a dos manos, a no ser que ambos escritores sean ambidextros no logro comprender por qué se suele decir a cuatro manos cuando una obra la llevan a cabo dos escritores y se supone que cada uno escribe con una sola mano... pero en fin, eso es harina de otro costal), y quizá me ha gustado tanto por que me recuerda a Julio Cortázar. Sí, creo que es eso, que hay algo en él que me lleva de nuevo a "Continuidad de los parques" o "La noche boca arriba", dos de mis relatos favoritos de Cortázar.
Y qué decir de "Los consejos", pues que se trata de una buena novela, de eso no cabe duda, pero un servidor debe admitir que la ha leído con mucho cariño, con gran entusiasmo.
Fue el debut literario de Roberto Bolaño y A.G. Porta, pero en él ya vemos muchos de los rasgos característicos que hemos encontrado en la obra de Bolaño, a Porta no lo había leído antes y eso que tengo en mi mesita de noche "Singapur" a la que no tardaré en darle caza, así que de él poco o nada puedo comentar.
Ha sido inevitable recrear en mi mente escenarios de viejas películas de delincuentes de finales de los años setenta, esa corriente también denominada cine quinqui, mientras iba leyendo esta historia de amor y fuga. La banda sonora por supuesto era de Los Chichos, y el tema principal no podía ser otro que "Mujer cruel".
Pero no voy a centrarme en la trama, ni en la delincuencia, ni en las escenas de sexo que en ella aparecen, ni tan siquiera voy a dar los nombres de los protagonistas ni sus motivos para hacer lo que hacen. Tampoco intentaré contar a qué viene lo de Joyce y Morrison en esta historia. Sólo diré que, como siempre, nada es lo que parece, y que en mi opinión todo es... pues eso, una fuga; una fuga real o falsa, una fuga mental de un escritor encerrado en su habitación (el propio Bolaño o Porta), y lo que en realidad vamos conociendo es cómo construye y avanza en su primera novela.
"Hubo una época, pobre de mí, en que creí que la literatura arrastraría gente, como el rock"
Sólo por el cuento "Diario de Bar" que, a modo de bonus track en un disco, viene justo al final, cuando termina la novela, ya merece la pena poseer este libro. Mi edición es de bolsillo, la primera, que data de octubre de 2008, y aunque no es la edición "bonita" (y eso que la tuve en las manos pero en el último momento la dejé para otro día..), la que vemos en la cubierta a Joyce, Bolaño, Porta y Morrison, una señal de Stop y otra de dirección obligatoria con una pizzería al fondo, ya forma parte de mi preciada pero todavía pequeña colección Bolañiana.
Hay una edición de coleccionista, debe ser la primera de 1984, que en el portal de compraventa de artículos Todocolección se vende a tan sólo 1.200 euros, pero sinceramente prefiero la cubierta del mío, no lo digo por el precio, mi ejemplar es más sobrio y además viene seguido de "Diario de Bar".
El relato, "Diario de Bar", igual que la novela "Los Consejos", también está escrito a cuatro manos (que digo yo que deberíamos decir a dos manos, a no ser que ambos escritores sean ambidextros no logro comprender por qué se suele decir a cuatro manos cuando una obra la llevan a cabo dos escritores y se supone que cada uno escribe con una sola mano... pero en fin, eso es harina de otro costal), y quizá me ha gustado tanto por que me recuerda a Julio Cortázar. Sí, creo que es eso, que hay algo en él que me lleva de nuevo a "Continuidad de los parques" o "La noche boca arriba", dos de mis relatos favoritos de Cortázar.
Y qué decir de "Los consejos", pues que se trata de una buena novela, de eso no cabe duda, pero un servidor debe admitir que la ha leído con mucho cariño, con gran entusiasmo.
Fue el debut literario de Roberto Bolaño y A.G. Porta, pero en él ya vemos muchos de los rasgos característicos que hemos encontrado en la obra de Bolaño, a Porta no lo había leído antes y eso que tengo en mi mesita de noche "Singapur" a la que no tardaré en darle caza, así que de él poco o nada puedo comentar.
Ha sido inevitable recrear en mi mente escenarios de viejas películas de delincuentes de finales de los años setenta, esa corriente también denominada cine quinqui, mientras iba leyendo esta historia de amor y fuga. La banda sonora por supuesto era de Los Chichos, y el tema principal no podía ser otro que "Mujer cruel".
Pero no voy a centrarme en la trama, ni en la delincuencia, ni en las escenas de sexo que en ella aparecen, ni tan siquiera voy a dar los nombres de los protagonistas ni sus motivos para hacer lo que hacen. Tampoco intentaré contar a qué viene lo de Joyce y Morrison en esta historia. Sólo diré que, como siempre, nada es lo que parece, y que en mi opinión todo es... pues eso, una fuga; una fuga real o falsa, una fuga mental de un escritor encerrado en su habitación (el propio Bolaño o Porta), y lo que en realidad vamos conociendo es cómo construye y avanza en su primera novela.
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