Carta a Dylan en su 70 aniversario

Foto Jordi Via
Querido Bob, o Robbie, o Mr. Zimmerman,

le escribo para desearle un feliz cumpleaños.
Al principio usted no me gustaba, y su música tampoco. Le hablo de cuando yo tenía 12 años. Y no es que estuviera en un error, no. Es que los gustos se van moldeando y en aquel entonces aún me quedaba mucho camino por recorrer, mucha música por escuchar, antes de llegar a emocionarme con sus canciones. Empecé a interesarme por usted, más seriamente, cuando publicó "Under The Red Sky", y sólo porque en ese disco colaboraba uno de mis héroes, el gran Stevie Ray Vaughan. Pero entonces ya había disfrutado bastante de muchos de sus temas más conocidos o de su anterior álbum "Oh Mercy" y, un año antes, con el primero de Traveling Wilburys. Ahora, cuando creo que he madurado, siento un enorme placer cuando leo y escucho sus canciones. Todavía faltan algunos de sus discos en mi colección, pero los que tengo los escucho a menudo. También quiero ver con calma "No Direction Home" de Martin Scorsese. Me han dicho que es un documental enorme, por eso lo compré aprovechando una oferta. Me hubiese gustado asistir a uno de sus conciertos, aún no he tenido oportunidad... También me gustaría leer su novela "tarántula". Un día de estos la pido como regalo. Se encuentra, sí, pero es muy cara, ya podrían haber hecho una edición de bolsillo con el tiempo que hace que la escribió... La cultura en este país nunca ha sido asequible como en otros y, aunque suene a excusa, espero que entienda que esa es la razón de que me costase tanto llegar a usted y a otros como usted (músicos y poetas e incluso escritores muy conocidos y consagrados). Y es que era muy difícil para un chaval escuchar, si no le quiere llamar buena música, sí otra música cuando era más joven en la radio. Aún hoy en día es complicado. Vivo en un país que aún lleva cierto retraso y en el que es más fácil que se considere cultura matar a un animal que reeditar un libro o escuchar en la radio a Tom Petty, John Mellencamp, The Allman Brothers o David Bowie... por no mencionar a leyendas de la talla de Woody Guthrie, que aunque no me guste, siento que es necesario escuchar de vez en cuando.
Eso sí, tenemos a listillos que se creen muy cultos y son de la opinión que lo que ellos leen y escuchan es lo bueno y que los demás están equivocados. Mire señor Zimmerman, me gusta usted y me gusta Astrud. Me gusta Miles Davis y me gusta el Italo disco. Estoy completamente seguro que más de una vez ha bailado algo de Michael Jackson o de Boney M. o de ABBA o algo por el estilo. No me imagino que se pase el día con esa pose tan seria escuchando sólo viejos discos de Woody Guthrie o Tom Waits o Memphis Slim o todo lo que pincha usted en Theme Time Radio Hour... No sé, hay momentos para todo ¿verdad? El otro día en casa con unos amigos nos echamos unas risas y nos animó bastante escuchar viejos discos de La Trinca. Se lo recomiendo, sobre todo el "A Collir Pebrots": Ai nena, si vols venir al camp a collir maduixes, vigila que quan t'ajupis se't veuran les cuixes...
Ya tiene una edad en la que se puede permitir ciertas licencias, podría musicar poemas de Bukowski, por ejemplo. O sonreír de vez en cuando. Yo también las he pasado putas, pero incluso en la peor de las situaciones se me ha escapado una sonrisa.
Ayer leí que cuando usted era joven tuvo problemas con las drogas y que tuvo tendencias suicidas... Si acepta un consejo no hable mucho de esas cosas, siempre habrá quien opine que son mejores las memorias que la obra de un artista.
Sople, pida un deseo, y sea feliz querido Robbie.
Como dice Ángel González: para vivir un año es necesario morirse muchas veces mucho

4 comentarios :

  1. És genial!
    Jo li enviaria!
    Estic convençuda que hi hauria reacció per part seva.

    Petonets!

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  2. gràcies Xivi, m'agrada que t'agradi
    ja t'enviaré una carta a tu jejeje
    petonets

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  3. Bob Dylan un grande de la música. Qué tal una carta a Jimmy Hendrix ? Saludos.

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  4. Xixe hoy creo más que nunca en las casualidades. Hoy llevo una camiseta de Jimi Hendrix que compré cuando fui de vacaciones a San Francisco. Hoy además estoy viviendo casualidades con la generación beat. Un abrazo, escribiré esa carta.

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