Jordinámico en WhatsApp
Yo: Os voy a explicar una historia curiosa que he descubierto hoy gracias a la novela que estoy leyendo (que os recomiendo si tenéis paciencia, más de 1000 páginas) "El día del watusi", algo de Wikipedia y un recorte de prensa del ABC. La parte más suculenta o la que más me ha sorprendido, pertenece al recorte del ABC, pero todo en su conjunto es merecedor de ser conocido (si es que no lo conocéis ya).
Soy consciente del cambio radical de tema, pero algo de Twitter tiene este mensaje, al menos en forma. Abro hilo 👇
Yo: ¿Sabéis quién es el presidente de la sexta desde el año 2006?
V: Era Emilio Aragón, no?
Yo: Exacto. Este dato no tiene importancia ni nada que ver con la historia que os voy a contar, sólo que Emilio tiene una relación familiar con el protagonista.
V: Yo me acuerdo porque al principio Buenafuente lo nombraba mucho y ya me chocó en su día, hace muchísimos años
Yo: Lo de Emilio tampoco lo sabía, lo acabo de descubrir. Así que quizá lo que os quiero contar también lo sabéis.
¿Fofó era su tío?
V: Sí
Yo: Ok
V: Miliqui también
Yo: Miliki era el padre, no?
V: Sí, eso
Yo: En 1976 Fofó murió en extrañas circunstancias, según la novela que estoy leyendo. Si no conocéis este dato y lo que sigue, no busquéis más, tengo la respuesta.
V: 😱
Yo: Esa no es la parte que más me ha sorprendido
Vais a flipar
Todo real y contrastado
Tengo tiempo en el tren para investigar
🤣
La cuestión es que durante 40 años fue un misterio la causa de la muerte
Lo más sorprendente para mí viene ya
V: Eres el rey del misterio,Jordi🤣
E: Trata de arrancarlo
Yo: El inesperado fallecimiento de Fofó sorprendió a los españoles, ya que Alfonso Aragón había superado con éxito una operación en la que se le extirpó un tumor benigno de la cabeza. La recuperación era total y el payaso incluso se había incorporado ya a su actividad artística en la Televisión Española de aquellos primeros meses del postfranquismo.
Flipad con quién era el neurocirujano:
El payaso de la tele se sintió indispuesto el 10 de junio y tuvo que ser ingresado en el hospital de la Fundación Jiménez Díaz. Doce días después fallecía ante la incredulidad de los médicos. «No entendíamos nada. Había tenido una recuperación estupenda de la operación, pero no salió del hospital», recordaba años después el empresario y ventrílocuo José Luis Moreno, quien curiosamente integraba el equipo médico que atendió a Fofó, ya que en aquella época trabajaba todavía como neurocirujano, la profesión que ejerció antes de dedicarse al mundo del espectáculo.
😳
Me he quedado de piedra.
En aquellos momentos no trascendió el motivo del inesperado fallecimiento, no por ser desconocido, sino para evitar despertar alarma social. Fofó murió por una hepatitis B, una patología que entonces era bastante desconocida, contraída en una de las transfusiones a las que fue sometido tras la operación para extirparle el tumor cerebral (el payaso recibió siete litros de sangre). Las autoridades médicas consideraron que, dada la notoriedad del personaje, era importante no difundir la causa del óbito para evitar que se propagase el temor a recibir sangre en los centros médicos.
Y hasta aquí mi sección Las Chorradas de Jordinamico. Próximamente otra historia en trata de arrancar.
E: 🙀🤣
Yo: ¿Jordinámico o Jordinamico?
E: The first
Yo: and only
jajajaja
¿Lo sabíais? Yo no tenía ni idea. Ni de lo de Fofó ni de las increíbles habilidades de José Luis Moreno.
E: Ni la causa de la muerte ni que en el equipo estaba José Luis
Que era médico, sí
Como Jorge Drexler
Yo: Todo se transforma
E: 🌀
Conclusión: No te creas nada
Todo es una ilusión
Y en toda percepción hay distorsión
"Es más mío lo que sueño que lo que toco" 🎶🎶
Yo: Los muñecos de José Luis Moreno eran pequeños monstruos de Frankenstein a los que él había dado vida robando partes del cerebro de sus pacientes. Aquí hay un relato. Jajajaja.
E: Veo que te tira el tema
via GIPHY
Fuente: ABC ¿De qué murió Fofó?
Fragmento de El Día del Watusi:
Cuando fallece el payaso Fofó en misteriosas circunstancias y las autoridades magnifican su fama con el fin de torturar a la población infantil, no sólo le dedican una calle en la capital, Avenida del Payaso Fofó, sino que levantan una estatua.
Soy consciente del cambio radical de tema, pero algo de Twitter tiene este mensaje, al menos en forma. Abro hilo 👇
Yo: ¿Sabéis quién es el presidente de la sexta desde el año 2006?
V: Era Emilio Aragón, no?
Yo: Exacto. Este dato no tiene importancia ni nada que ver con la historia que os voy a contar, sólo que Emilio tiene una relación familiar con el protagonista.
V: Yo me acuerdo porque al principio Buenafuente lo nombraba mucho y ya me chocó en su día, hace muchísimos años
Yo: Lo de Emilio tampoco lo sabía, lo acabo de descubrir. Así que quizá lo que os quiero contar también lo sabéis.
¿Fofó era su tío?
V: Sí
Yo: Ok
V: Miliqui también
Yo: Miliki era el padre, no?
V: Sí, eso
Yo: En 1976 Fofó murió en extrañas circunstancias, según la novela que estoy leyendo. Si no conocéis este dato y lo que sigue, no busquéis más, tengo la respuesta.
V: 😱
Yo: Esa no es la parte que más me ha sorprendido
Vais a flipar
Todo real y contrastado
Tengo tiempo en el tren para investigar
🤣
La cuestión es que durante 40 años fue un misterio la causa de la muerte
Lo más sorprendente para mí viene ya
V: Eres el rey del misterio,Jordi🤣
E: Trata de arrancarlo
Yo: El inesperado fallecimiento de Fofó sorprendió a los españoles, ya que Alfonso Aragón había superado con éxito una operación en la que se le extirpó un tumor benigno de la cabeza. La recuperación era total y el payaso incluso se había incorporado ya a su actividad artística en la Televisión Española de aquellos primeros meses del postfranquismo.
Flipad con quién era el neurocirujano:
El payaso de la tele se sintió indispuesto el 10 de junio y tuvo que ser ingresado en el hospital de la Fundación Jiménez Díaz. Doce días después fallecía ante la incredulidad de los médicos. «No entendíamos nada. Había tenido una recuperación estupenda de la operación, pero no salió del hospital», recordaba años después el empresario y ventrílocuo José Luis Moreno, quien curiosamente integraba el equipo médico que atendió a Fofó, ya que en aquella época trabajaba todavía como neurocirujano, la profesión que ejerció antes de dedicarse al mundo del espectáculo.
😳
Me he quedado de piedra.
En aquellos momentos no trascendió el motivo del inesperado fallecimiento, no por ser desconocido, sino para evitar despertar alarma social. Fofó murió por una hepatitis B, una patología que entonces era bastante desconocida, contraída en una de las transfusiones a las que fue sometido tras la operación para extirparle el tumor cerebral (el payaso recibió siete litros de sangre). Las autoridades médicas consideraron que, dada la notoriedad del personaje, era importante no difundir la causa del óbito para evitar que se propagase el temor a recibir sangre en los centros médicos.
Y hasta aquí mi sección Las Chorradas de Jordinamico. Próximamente otra historia en trata de arrancar.
E: 🙀🤣
Yo: ¿Jordinámico o Jordinamico?
E: The first
Yo: and only
jajajaja
¿Lo sabíais? Yo no tenía ni idea. Ni de lo de Fofó ni de las increíbles habilidades de José Luis Moreno.
E: Ni la causa de la muerte ni que en el equipo estaba José Luis
Que era médico, sí
Como Jorge Drexler
Yo: Todo se transforma
E: 🌀
Conclusión: No te creas nada
Todo es una ilusión
Y en toda percepción hay distorsión
"Es más mío lo que sueño que lo que toco" 🎶🎶
Yo: Los muñecos de José Luis Moreno eran pequeños monstruos de Frankenstein a los que él había dado vida robando partes del cerebro de sus pacientes. Aquí hay un relato. Jajajaja.
E: Veo que te tira el tema
Fuente: ABC ¿De qué murió Fofó?
Fragmento de El Día del Watusi:
Cuando fallece el payaso Fofó en misteriosas circunstancias y las autoridades magnifican su fama con el fin de torturar a la población infantil, no sólo le dedican una calle en la capital, Avenida del Payaso Fofó, sino que levantan una estatua.
Fragmento de El Día Del Watusi, de Francisco Casavella
—¿Quieres que te diga lo que cuenta la canción?
—Sí.
Ballesta encendió un cigarro, esperó a que la canción finalizase y volviera a empezar. Enfático, anunció:
—«Con el tiempo». Canta: Léo Ferré.
Exhaló el humo. El tal Ferré repitió una vez más lo que yo hasta entonces había tomado como lamento funerario. Lo que luego resultó ser: tampoco hacía falta aprender tanto idioma. Sobre la voz francesa, Ballesta recitaba:
—«Con el tiempo todo se va. Se olvida el rostro y se olvida la voz. Cuando el corazón ya no late, no vale la pena ir a buscar más lejos. Hay que dejar las cosas como son y están muy bien. Con el tiempo, con el tiempo todo se va. El otro, al que se adoraba, al que se buscaba bajo la lluvia… El otro, al que se adivinaba a la vuelta de una mirada, entre palabras, entre líneas y entre los polvos de una promesa maquillada, que se va hacia la noche… Con el tiempo todo se aleja. Con el tiempo. Con el tiempo se va, todo se va, aún los más bellos recuerdos tienen pinta de cosa de trapería en los estantes de la muerte el sábado por la noche, cuando la ternura se va completamente sola. Con el tiempo. Con el tiempo se va, todo se va. El otro, a quien se le daban viento y joyas, por quien se hubiera vendido el alma por unos céntimos. Ante el que uno se arrastraba como se arrastran los perros. Con el tiempo se va. Todo va bien. Con el tiempo todo se va. Se olvidan las pasiones y se olvidan las voces que decían bajito con palabras de la gente pobre: “No vuelvas tarde. Sobre todo, no cojas frío”. Con el tiempo todo se va, y uno se siente encanecido como un caballo agotado. Y uno se siente catalogado en el azar. Y uno se siente muy solo quizá, pero tranquilo. Y uno se siente ridículo por los días perdidos. Entonces, de verdad, con el tiempo, ya no se ama».
Se hizo el silencio. El silencio continuaba entre un tráfago de vehículos que se antojaba distante. El silencio seguía cuando la canción volvió a empezar.
—Apaga —me dijo Ballesta.
Obedecí. Miré por el espejo retrovisor. Ballesta parecía a punto de llorar. «¡Este hombre está muy mal!», deduje. En aquel tiempo no sabía, porque estaba aprendiendo, lo voluble, el taimado equilibrio de los caracteres sentimentales: a tanta crueldad, tanto lloro; a tanta impotencia, tanto regocijo. En aquel tiempo, porque aprendía a ser un hombre más, no era sino un crío hecho de solipsismo y sueños de saldo, con tara, como la ropa que nunca más me pondría. Por eso odiaba a Ballesta cuando se cachondeaba de mí; por eso le admiraba cuando me abría un cauce de conocimiento con su divergente erudición; por eso le temía casi siempre y me asombraba verle tan expuesto a no sé qué nostalgia o pena camino de la Bolsa.
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