Soy lo que tú eres, de Marinetta

Cada vez más tiendo a pensar "mi vida es un regalo".
Me gusta dar más que pedir y que pierdan los malos.
Tengo un secreto: tenme respeto, yo no he venido aquí para perder el tiempo.
Mi soledad es un edén donde mis gatos hablan,
en mi ciudad hay un vaivén de niños con corbata.
Hay quien madruga por las rebajas,
hay quien duerme como un rey y hay quien duerme entre cajas.

YO SOY LO QUE TÚ ERES.

Mi corazón todo lo ve aunque lleve estas bambas.
Me duele el mundo como es, aunque también me agrada.
Hay quien se rinde como si nada,
hay quien crea O.N.G's y hay quien muere a pedradas...

Yo soy lo que tú eres y sé cómo te sientes,
en cada momento, en cada lamento.

Ven a jugar a mi jardín, ¿vale que yo era supermán?
Mi mano en este calcetín...ya tengo un nuevo amigo!
Quiero curarte, quiero enseñarte,
quiero estar junto a ti cuando no quede nadie.
Le pido a Dios o a Peter Pan que pare los relojes,
quiero llorar, quita de ahí no sea que te moje.

Coso mi alma hecha jirones, son muchas vidas ya, estoy hasta los...
Cojo mi espada y echo a cabalgar, hoy no me lamento más.

Yo soy lo que tú eres y sé cómo te sientes,
en cada momento, en cada lamento. 


 


Base: Jorge Domenech Balasch. Melodía y letra: Marinetta

¿Qué les pasa con Boz Scaggs a nuestros traductores?

¿Alguien se imagina leer en una novela o escuchar en una serie de televisión a un personaje diciendo ”Por los altavoces del techo se oía la última canción de los Tom Jones” o ”Algo estamos haciendo mal cuando nuestro hijo no sabe quiénes son los Tom Jones”?

Pues no imaginen, pasen y lean. 

 

Pongo a Tom Jones como ejemplo por que es un cantante muy conocido y además porque su apellido termina con la letra s, como el apellido de Boz Scaggs, nombre artístico de William Royce Scaggs, un cantante americano no tan conocido como Tom Jones pero que tampoco es un artista anónimo, y sí, al igual que Tom Jones no estamos ante un grupo musical, sino ante un artista en solitario.
Algo ocurre con nuestros traductores. En los 80, cuando no se podía acceder a la información con la rapidez de la que disponemos ahora gracias a Internet, se podía entender -aunque tampoco es excusa- que se cayera en cierto tipo de errores, pero por favor, si uno lee la versión original y la traducción del ejemplo que traigo aquí no se puede comprender por qué llegan a la conclusión de que Boz Scaggs es un grupo, y digo yo que si hay dudas o no se conoce al artista o grupo en cuestión, antes de tirar adelante esa traducción lo suyo sería recabar información, ¿o no?:

Yo bebía silenciosamente mi cerveza. Por los altavoces del techo se oía la última canción de los Boz Scaggs. La gramola había pasado a la historia. (La caza del carnero salvaje - Haruki Murakami) (1992 edición de Anagrama)

I drank my beer. The ceiling speakers were playing the latest Boz Scaggs hit. There wasn't a jukebox in sight. (A wild sheep chase - Haruki Murakami) (1989)

Pero no acaba ahí la cosa. No deja de ser curioso que hayamos sufrido dos veces ese mismo error con Boz Scaggs (estoy convencido que aún son más, pero ahora no tengo ganas de seguir investigando). El primero fue en "La caza del carnero salvaje", y el segundo -que yo haya cazado- lo encontré ayer mientras disfrutaba de Breaking Bad. Disfruté hasta que ese torpe error me hizo bajar de la nube. En el capítulo 4 de la segunda temporada, Walter y su hijo hablan de bandas de Rock. Walter cree que está al día y menciona a los Steely Dan y a Boz Scaggs. El diálogo es magnífico, como casi todos los que ofrece la serie, e iba más o menos así:

- Boz Scaggs, aquí tienes otro.
- ¿Boz Scaggs?

- Nuestro hijo no sabe quiénes son los Boz Scaggs. Hemos fallado como padres.

- Estoy pensando que yo tampoco sé quiénes son los Boz Scaggs.



- Boz Scaggs. There's another one.
- Boz Scaggs.

- Our son doesn't know
who Boz Scaggs is. We have failed as parents.


- Come to think of it...I barely know who Boz Scaggs is.
- Stop it.


Ante lo cual no puedo hacer otra cosa que relajarme con una de las canciones que más me gusta de este señor y esperar que algún día los traductores se documenten bien si no quieren seguir quedando como auténticos paletos. Y es que errores de este tipo son más habituales de lo que uno se puede llegar a imaginar, y no sólo entorpecen la lectura, sino que además puede llevar a los lectores a desconfiar de los datos que ofrecen las novelas sobre personajes, escritores o artistas de la vida real de los cuales uno no tiene otra referencia que lo que está leyendo. Si recomendamos leer, si creemos que es tan vital para nuestros hijos, debemos corregir esos errores y comunicarlos cuando los encontremos o habremos fallado como padres y lectores.



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