Algunas plantas

"Lo tengo que decir tú no tienes fondo, no tienes fondo... so hipppie!"
Llevo todo el día con la canción Algunas plantas de Love of Lesbian en la cabeza. Desde que salió el disco que lo llevo en el ipod, pero hoy en el gimnasio me ha ayudado a llegar al final. Cuando ya no podía más "No tienes fondo no tienes fondo..." ¿Qué no? ¡Te voy a enseñar si tengo o no tengo fondo! Y con los ojos cerrados y cantando por mí he llegado a los ocho kilómetros.
Aunque durante nuestro reciente viaje y todas las excursiones ya demostré lo bien que aguanta este cuerpecito mío; no deja de sorprenderme lo que puedo llegar a hacer...
Sigo ordenando las fotos y en breve me gustaría escribir posts dedicados a cada lugar que visitamos. De momento cuelgo aquí alguna imagen de muestra.


Estos días leo a Bukowski de nuevo: sus poemas y sus relatos. Además en inglés, para leerlo tal y como lo parió el sucio de Hank. Uno de los libros es The Most Beautiful Woman in Town & other stories que compré en City Lights Books, dónde se publicó originalmente (en las fotos puedes ver la famosa librería-editorial de San Francisco).


Un fragmento de "A la puta que se llevó mis poemas":

...
No soy Shakespeare
pero puede ser que algún día ya no escriba más,
abstractos o de los otros.
Siempre habrá dinero y putas y borrachos
hasta que caiga la última bomba,
pero como dijo Dios,
cruzándose de piernas:
veo que he creado muchos poetas pero no mucha poesía.


(Charles Bukowski)


Si quieres leer más de Bukowski te recomiendo el blog Solo Bukowski

Corazón contento

Pronto llegaré a los 38 años -es a lo único a lo que llego pronto: cumplir años- y aún me quedan muchos libros por leer, muchas películas por ver, sitios por visitar y errores que cometer. Siempre llego tarde a todo. Mejor dicho, solía llegar tarde a todo. Con los años he corregido ese defecto y, seguramente, como todo hijo de vecino, he ganado otros.
Así que procuro no dejar pasar la ocasión. He aprendido la lección e intento aprovechar las oportunidades que me brinda la vida.
Hoy he asistido a mi primer taller de musicoterapia. Confieso que ha superado todas mis expectativas. Nunca me imaginé rodeado de gente desconocida cantando con todos ellos a viva voz, y menos aún que la canción sería de Marisol y que además me lo pasaría bien mientras lo hacía, y todo eso sin haber ingerido alcohol ni estar en un karaoke.
Éramos 7 más la musicoterapeuta. El 7 otra vez. 2 hombres y el resto mujeres.
Antes de cantar en público he narrado sin ningún tipo de vergüenza qué me sugerían los sonidos que hacían unos objetos que la musicoterapeuta movía en su mano mientras manteníamos los ojos cerrados. Alguien ha dicho que parecían piedras de un riachuelo y evocaba un paseo mientras las iba pisando. Otra persona ha sentido que eran unos niños jugando a canicas. Uno pensaba en el otoño y que estaba en el Montseny. Yo me he sentido como Tom Sawyer en su cabaña de madera, arriba en un árbol, cerca de un río o del mar, pero a diferencia de él yo sostendría un libro entre las manos, y mientras estuviese leyendo llegaría a mí el tintineo que arranca la brisa a un móvil de viento hecho de cañas de bambú. Eso es lo que he percibido y eso es lo que he contado.

Los objetos que nos han hecho sentir todo eso sólo eran bellotas. Una bellota ha conseguido que cantara Corazón contento.

No todos los sueños sueños son (lost highway revisited)



Fotograma Lost Highway (1997)


El mismo escenario 13 años después.
Si se amplia la fotografía aún se puede leer LOST HIGHWAY HOTEL debajo de DEATH VALLEY JUNCTION.



Something wicked this way comes

Regresamos ya de unas vacaciones merecidas.
Ahora ordeno y selecciono.
Nada fue premeditado: nos dejamos llevar. Creo que empecé a emocionarme en el instante que su dedo índice señaló en el mapa, desplegado sobre su mesa de trabajo, un recorrido en el que pude leer de pasada la palabra Mojave. Cuando nos habló de conducir durante horas por carreteras perdidas inevitablemente acudieron a mí On the road de Kerouac y Lost Highway de Lynch, y, al gusanillo le entró hambre.
Más adelante busqué algo relacionado con el viaje y ahí estaba Death Valley Junction, City Lights Books o el San Francisco Art Institute.
Todo ha resultado mucho mejor de lo previsto. En breve empezaré a colgar fotos de Stencils cazados en San Francisco, de nuestra parada obligatoria en Death Valley donde Lynch ubicó el Lost Highway Hotel, de la visita a City Lights Bookstore y del paseo por la cuna de la generación Beat.
Mi cuerpo ha resistido muy bien a kilómetros y kilómetros de senderos por distintos parques como el Yosemite, y debo admitir que hacía mucho tiempo que no me me sentía tan orgulloso.
La lectura en los vuelos de ida y vuelta fueron La feria de las tinieblas de Ray Bradbury (en el original el título es Something wicked this way comes -algo maligno viene hacia aquí-, que curiosamente es también el título de uno de los temas de la banda sonora de Lost Highway del gran Barry Adamson) y La noche del cazador de Davis Grubb.
La música la dejamos sonar en las diferentes radios que íbamos sintonizando, y los protagonistas fueron: Led Zeppelin, Tom Petty, AC/DC, John Mellencamp y Billy Joel.

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